La marca de suplementos Diabla, fundada por la influencer Delfina Ferro, se encuentra en una situación crítica tras registrar cheques rechazados por un total de $316.206.228,49, según datos de la Central de Deudores del Banco Central. Esta situación se agrava por la falta de fondos, ya que seis documentos impagos han sido reportados, y aunque dos de ellos fueron cancelados, el saldo pendiente supera los $260 millones. Este colapso financiero llega en un momento en que la empresa había experimentado un crecimiento significativo, con ventas online y la apertura de un local en un shopping, pero ahora enfrenta un desfasaje financiero tras su expansión acelerada.

Delfina Ferro, en un video que se volvió viral, compartió las dificultades que enfrenta la empresa para mantener el flujo de pagos. En abril, mencionó que debía cubrir sueldos por aproximadamente u$s30.000, y que no contaba con la liquidez necesaria en ese momento, lo que la llevó a recurrir a ahorros personales destinados a su luna de miel. Este tipo de decisiones refleja la presión financiera que enfrenta la marca, que emplea a más de 20 personas y ha visto aumentar sus compromisos fijos debido a su rápido crecimiento.

El problema principal radica en un desfasaje entre los ingresos y las obligaciones inmediatas. Ferro ha señalado que el consumo ha disminuido considerablemente, no solo en su sector, sino en diversas industrias. Esta caída en el consumo se suma a un aumento de costos que ha complicado aún más la situación financiera de Diabla. La empresa, que se desarrolló sin inversores externos, depende completamente de capital propio y reinversión de ingresos, lo que limita su capacidad para enfrentar crisis de liquidez.

Diabla, que nació oficialmente en agosto de 2023, había logrado superar el millón de dólares en facturación en sus primeros 18 meses, con proyecciones de ingresos por más de u$s9 millones para 2025. Sin embargo, el reciente desplome en las ventas pone en jaque estas proyecciones. El producto estrella de la marca, Supergreens, que representaba cerca del 40% de la facturación, ha visto una disminución en la demanda, lo que ha llevado a una reducción drástica en las operaciones diarias, que pasaron de 400 a niveles mucho más bajos.

A futuro, los inversores deben estar atentos a la evolución de la situación financiera de Diabla y su capacidad para recuperar el flujo de ventas. La marca también ha comenzado a explorar oportunidades en el mercado uruguayo, lo que podría ofrecer un respiro si la recepción es positiva. Sin embargo, el entorno económico en Argentina, caracterizado por la alta inflación y la caída en el consumo, plantea un desafío significativo para la sostenibilidad de la empresa. Las decisiones que tome Ferro en los próximos meses serán cruciales para determinar el futuro de Diabla y su capacidad para salir de esta crisis financiera.