La reciente aprobación del documento Conpes 4190, que redefine la financiación del Regiotram del Norte, ha generado tensiones entre el Gobierno Nacional y la Alcaldía de Bogotá. Este proyecto, que busca conectar la capital colombiana con los municipios de Chía, Cajicá y Zipaquirá, tiene un costo total estimado de $17,36 billones a precios constantes de 2024. Según el nuevo esquema, la Nación asumirá el 81,6% del costo, excluyendo la participación de Bogotá en el modelo de cofinanciación, lo que ha provocado críticas desde la administración distrital.

El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, reafirmó el apoyo del Distrito al proyecto, pero subrayó la necesidad de realizar ajustes técnicos y financieros. Entre las preocupaciones planteadas se encuentran la integración urbana y operativa del sistema, así como el impacto urbanístico que generará el trazado de 24 kilómetros dentro de la ciudad. Galán enfatizó que se requieren al menos cuatro intersecciones adicionales y una revisión del presupuesto destinado a puentes vehiculares, que actualmente asciende a $183.000 millones.