- La tasa de informalidad en Colombia se situó en 55,3% en el primer trimestre de 2026, una reducción de 1,8 puntos porcentuales respecto al año anterior.
- El total de trabajadores ocupados en Colombia aumentó a 23,8 millones, con 13,21 millones en la informalidad y 10,6 millones en empleos formales.
- El sector agrícola concentra la mayor cantidad de trabajadores informales, con 2,7 millones, seguido del comercio con 2,3 millones.
- La informalidad implica que más de la mitad de los trabajadores no cotizan para pensiones ni riesgos laborales, trasladando costos al Estado.
- Las empresas que cumplen con cargas fiscales enfrentan competencia desleal de aquellas que evaden obligaciones, erosionando la recaudación fiscal.
- Se anticipa un aumento en los riesgos de informalidad y desempleo en el segundo semestre de 2026, lo que podría afectar la estabilidad del mercado laboral.
El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) de Colombia ha reportado que la tasa de informalidad laboral se situó en 55,3% durante el primer trimestre de 2026, lo que representa una disminución de 1,8 puntos porcentuales en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este cambio es significativo, ya que indica que aproximadamente 136.000 trabajadores han dejado de ser informales en el último año, lo que podría sugerir un leve avance en la formalización del mercado laboral colombiano.
A pesar de esta reducción, la informalidad sigue siendo un problema estructural en Colombia, donde casi seis de cada diez trabajadores se encuentran en esta situación. En el trimestre móvil de enero a marzo de 2025, la tasa de informalidad era del 57,2%, lo que pone de manifiesto que, aunque hay una tendencia a la baja, el problema persiste. En términos absolutos, el total de trabajadores ocupados en el país ha aumentado de 23,3 millones en 2025 a 23,8 millones en 2026, con 13,21 millones de estos en la informalidad y 10,6 millones en empleos formales.
El sector agrícola, ganadero, de caza y pesca es el que concentra la mayor cantidad de trabajadores informales, con 2,7 millones de personas, seguido por el comercio y la reparación de vehículos, que suma 2,3 millones. Este patrón refleja la dependencia de Colombia de sectores que tradicionalmente han estado asociados con la informalidad, lo que complica los esfuerzos por mejorar la calidad del empleo y la protección social de los trabajadores.
Las implicancias de esta alta tasa de informalidad son profundas. La falta de cotización para pensiones y riesgos laborales por parte de los trabajadores informales no solo afecta su futuro, sino que también transfiere el costo de su bienestar al Estado y a la sociedad en general. Además, las empresas que cumplen con las cargas fiscales enfrentan una competencia desleal frente a aquellas que evaden estas obligaciones, lo que erosiona la recaudación fiscal y limita la capacidad del gobierno para ofrecer servicios básicos a la población.
De cara al futuro, se anticipa que los riesgos de informalidad y desempleo podrían aumentar en el segundo semestre de 2026, a medida que se enfrenten desafíos económicos adicionales. La dinámica del mercado laboral, aunque parece activa en los últimos meses, está siendo impulsada por un consumo de los hogares que podría no ser sostenible. Los analistas sugieren que es crucial monitorear la evolución de la informalidad en las principales ciudades y áreas metropolitanas, donde la tasa se sitúa en 42,3%, y en el ámbito rural, donde alcanza un alarmante 83,2%.
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