En un giro inesperado de los acontecimientos, las tensiones entre Estados Unidos e Irán han vuelto a ocupar el centro de la atención del mercado. Recientemente, se reportó que ambos países están cerca de alcanzar un acuerdo que podría poner fin a las hostilidades y abrir la puerta a nuevas negociaciones sobre el programa nuclear iraní. Sin embargo, las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, sugiriendo un aumento en la intensidad de los ataques si no se llega a un acuerdo, han generado incertidumbre y volatilidad en los mercados. Como resultado, los precios del petróleo han caído, con el crudo estadounidense cerrando por debajo de los $100 por barril, un nivel que no se veía desde finales de abril, y el Brent también experimentando una caída significativa.

En el contexto de esta crisis, el mercado de acciones también ha mostrado reacciones mixtas. El S&P 500 y el Nasdaq alcanzaron nuevos máximos históricos, impulsados por la esperanza de un acuerdo de paz. Sin embargo, la caída en los precios del petróleo y la incertidumbre sobre la estabilidad en el Medio Oriente han llevado a una mayor volatilidad en los mercados globales. En Asia, el índice Nikkei 225 de Japón alcanzó un récord tras un feriado, mientras que el Kospi de Corea del Sur también mostró un rendimiento positivo, aunque con la sombra de la crisis energética que afecta a la región.