El consumo en México ha mostrado un enfriamiento significativo al inicio de 2026, con las principales cadenas de supermercados como Walmart, Soriana, Chedraui y La Comer reportando un descenso en el tráfico de clientes y un crecimiento de ingresos que ha perdido dinamismo. Walmart, por ejemplo, vio su crecimiento caer de 4.9% a 4.4%, mientras que Chedraui experimentó una caída más pronunciada, de 6.9% a 3.6%. Estas cifras reflejan un panorama de menor disposición de los hogares a gastar, en un contexto de inflación persistente y una confianza del consumidor que se ha visto afectada por el aumento de precios y la incertidumbre económica.

El primer trimestre de 2026 ha sido desafiante para el sector retail en México. La disminución en el tráfico de clientes ha sido acompañada por presiones en los costos operativos, lo que ha llevado a los consumidores a adoptar un enfoque más cauteloso en sus decisiones de compra. En marzo, el indicador de confianza del consumidor cayó a 44.1 unidades, lo que indica un clima de desconfianza que impacta directamente en el gasto. Las cadenas han tenido que ajustar sus estrategias, priorizando productos básicos y reduciendo compras impulsivas, lo que ha llevado a un ajuste en el tamaño de los tickets de compra.

La situación no es homogénea entre las diferentes cadenas. Walmart, a pesar de la caída del 0.9% en el tráfico de tiendas, logró compensar parcialmente esta pérdida con un crecimiento del 4% en el ticket promedio. Por otro lado, La Comer ha enfrentado presiones adicionales debido a su estrategia de expansión, que ha elevado sus gastos operativos. Soriana y Chedraui también han reportado un entorno complicado, con menor consumo y presión en costos que han afectado su rentabilidad operativa. En este contexto, los retailers están reforzando sus estrategias enfocadas en precios bajos y eficiencia operativa para atraer a un consumidor que se ha vuelto más selectivo.

A medida que se avanza hacia el segundo trimestre, las proyecciones no muestran una mejora clara. La inflación en la primera quincena de abril creció un 0.11%, situando la tasa anual en 4.53%. Esto ha llevado a las cadenas a prepararse para un entorno de consumo débil, con ajustes en la cadena de suministro y una mayor coordinación con proveedores. Sin embargo, hay un rayo de esperanza en el horizonte: el próximo Mundial de Fútbol de la FIFA 2026, que comenzará el 11 de junio y tendrá a México como sede. Este evento se perfila como una oportunidad para reactivar el consumo a través de promociones y campañas temáticas, con una inversión conjunta de 3,700 millones de dólares por parte de las cadenas de retail para capitalizar el evento.

Las expectativas son optimistas, con la ANTAD estimando un crecimiento en ventas de 6.9% en tiendas iguales y 6.3% en tiendas totales hacia el cierre del año. Sin embargo, los analistas advierten que el reto será mantener este dinamismo más allá del evento deportivo, especialmente ante la posibilidad de una contracción económica y presión inflacionaria. Las cadenas se están preparando con menos inventario y una mejor selección de proveedores, buscando fortalecer sus canales digitales para adaptarse a un consumidor que ha cambiado sus hábitos de compra. La clave será cómo estas estrategias se implementen y si podrán sostener el impulso del consumo en un entorno incierto.