El sector industrial del norte argentino se encuentra en estado de alerta ante la confirmación de posibles apagones de gas durante el invierno, a pesar de que la temporada fría aún no ha comenzado. Las distribuidoras de gas, como Naturgy, han advertido a las fábricas que el suministro podría verse interrumpido debido a cambios en la distribución del gas implementados por el Gobierno. Esto podría significar que las empresas del norte, especialmente las vinculadas a las cadenas de valor azucarera y limonera, enfrenten un aumento significativo en sus costos energéticos justo cuando más lo necesitan.

La situación se complica por dos factores críticos: el desabastecimiento de las fuentes de gas en el norte y la falta de infraestructura adecuada para transportar gas desde la región de Vaca Muerta, que ha estado rompiendo récords de producción. En Tucumán, las distribuidoras han comenzado a anticipar cortes de suministro, lo que ha generado un clima de incertidumbre y enojo entre los empresarios. La Unión Industrial de Tucumán (UIT) ha enviado cartas a las autoridades provinciales y nacionales exigiendo una intervención urgente para garantizar la provisión de gas, enfatizando que la crisis actual es excepcional y que las industrias están en riesgo de sufrir interrupciones en su producción.

El impacto de estos apagones podría ser devastador para la economía local, que ya se encuentra en una fase de contracción. Las fábricas en Tucumán están operando a solo el 60% de su capacidad instalada, y la falta de gas podría llevar a una mayor reducción en la producción, afectando gravemente a sectores clave como el azucarero y el limonero, que están en plena zafra. La UIT ha señalado que los contratos interrumpibles, que son los más económicos y asumen el riesgo de cortes sin penalidad, podrían verse afectados, y que incluso los contratos ininterrumpibles podrían ser interrumpidos, lo que representa un cambio drástico en la dinámica del suministro energético.

La situación se agrava por el contexto macroeconómico, donde la caída del consumo interno ya ha llevado al cierre de industrias textiles y paradas en fábricas. La falta de disponibilidad de créditos y las altas tasas de interés complican aún más la situación para las empresas que buscan adaptarse a estos cambios. La combinación de un déficit de infraestructura y el agotamiento geológico de la Cuenca Noroeste, que actualmente opera a solo el 20% de su capacidad histórica, hace que la llegada de gas desde otras regiones sea una necesidad urgente. La Reversión del Gasoducto Norte es una solución técnica en proceso, pero los tiempos de implementación no coinciden con las urgencias del sector industrial.

Desde la Secretaría de Energía, se ha argumentado que la resolución 66/2026 busca reconfigurar el transporte de gas para hacerlo más eficiente, pero la realidad es que esto podría encarecer los costos para las industrias. La UIT ha expresado su preocupación por la falta de claridad en los precios del gas y la posibilidad de costos ocultos que podrían afectar la planificación de las empresas. Además, el Gobierno de Javier Milei ha decidido archivar temporalmente su enfoque de libre mercado en el sector energético, optando por que la estatal Enarsa se encargue de las compras de Gas Natural Licuado (GNL) en el exterior para cubrir los picos de demanda, lo que podría tener implicancias en la estabilidad del sistema energético en los próximos meses.

A medida que se aproxima el invierno, las proyecciones de las distribuidoras son estrictas. Un descenso en las temperaturas podría ser el desencadenante para que se cierren las válvulas de suministro a las industrias, lo que obligaría a las fábricas a buscar alternativas costosas o incluso a reducir su producción. La llegada de buques regasificadores programados entre junio y agosto será crucial para determinar la capacidad de respuesta del sistema energético ante la demanda estacional, pero la incertidumbre persiste sobre si esto será suficiente para evitar una crisis mayor en el sector industrial de Tucumán.