- El AIFA ha sido reconocido oficialmente, lo que representa un avance en la relación aérea entre México y EE.UU.
- Este reconocimiento llega tras un periodo de tensiones que incluyó la eliminación de 13 rutas aéreas.
- El verdadero desafío radica en la ejecución de acuerdos y en cumplir con las normativas de la IATA para el uso de slots.
- Las aerolíneas necesitan incentivos comerciales claros para operar desde el AIFA, dado que la demanda de pasajeros sigue siendo baja.
- La creación de un grupo de trabajo bilateral podría ayudar a estabilizar la relación aérea, pero se requiere tiempo para reconstruir la confianza.
Recientemente, se ha dado un paso significativo en la relación aérea entre México y Estados Unidos con el reconocimiento del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) como parte integral del sistema aeroportuario de la Ciudad de México. Este reconocimiento, que se había buscado durante meses, llega tras un periodo de tensiones y decisiones unilaterales que afectaron a la industria, como la eliminación de 13 rutas aéreas. Aunque este anuncio es un buen inicio, queda por ver cómo se implementarán los acuerdos alcanzados y si realmente se traducirán en beneficios operativos para las aerolíneas y los pasajeros.
El anuncio fue realizado por la Cancillería mexicana, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) y el Departamento de Transporte de EE.UU. (DOT), con el objetivo de establecer un marco de reglas claras y un mercado competitivo. Este mensaje es crucial en un momento en que México busca fortalecer su conectividad internacional, especialmente considerando que el país no puede permitirse más fricciones regulatorias. Sin embargo, el verdadero desafío radica en la ejecución de estos acuerdos, ya que se deben cumplir las normativas de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) para el uso de los slots en los aeropuertos.
A pesar de que el reconocimiento del AIFA es un avance, también plantea interrogantes sobre su viabilidad operativa. Integrar un aeropuerto en documentos oficiales no garantiza que sea una opción atractiva para aerolíneas y pasajeros. En el segmento de carga aérea, las empresas internacionales de paquetería han mostrado interés en el AIFA, pero también requieren condiciones de acceso equitativo y una infraestructura logística adecuada para maximizar las oportunidades. La conectividad terrestre y la agilidad en los procesos aduaneros son factores determinantes para el éxito del AIFA en este sector.
En cuanto al tráfico de pasajeros, la situación es más compleja. A pesar de la apertura de nuevas rutas y slots, la demanda sigue siendo baja. Las aerolíneas necesitan incentivos comerciales claros para operar desde el AIFA, y estos no dependen únicamente de tarifas aeroportuarias. Factores como la conectividad, la accesibilidad y el tiempo de viaje son cruciales para atraer a los pasajeros. Por lo tanto, la estrategia del sistema aeroportuario del Valle de México sigue siendo incompleta y requiere un enfoque más integral.
Finalmente, la creación de un grupo de trabajo bilateral entre México y EE.UU. podría servir como un termómetro político, ya que Estados Unidos busca garantías de que las decisiones en México no serán abruptas o unilaterales. El nuevo secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, tiene la tarea de reconstruir la confianza en la relación aérea bilateral, un proceso que tomará tiempo y que dependerá de resultados concretos. En este contexto, es esencial que los inversores y operadores aéreos mantengan un seguimiento cercano a los desarrollos en la relación bilateral y a la implementación de los acuerdos alcanzados.
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