La Comisión Nacional de Valores (CNV) ha implementado un endurecimiento significativo de los controles sobre los Agentes de Liquidación y Compensación (ALyC) en Argentina, a través de la Resolución General 1130/2026. Esta normativa busca mitigar riesgos sistémicos en un entorno de volatilidad financiera, estableciendo requisitos más estrictos en cuanto a liquidez y apalancamiento. Las ALyC deberán cumplir con un índice de liquidez mínimo, garantizando que sus activos corrientes sean iguales o superiores a sus pasivos corrientes, lo que les permitirá tener recursos líquidos suficientes para afrontar compromisos a corto plazo.

Además, la CNV ha fijado un límite al endeudamiento, donde el pasivo financiero total no podrá superar cinco veces el excedente entre el patrimonio neto del agente y el capital mínimo regulatorio. Este cambio estructural es significativo, ya que limita el apalancamiento en relación con el capital disponible, un aspecto que se ha vuelto crucial en un contexto donde la estabilidad del sistema financiero es prioritaria. Las sanciones por incumplimiento son severas: si una firma no corrige el desvío en un plazo de dos días hábiles, deberá cesar su operatoria, lo que podría tener repercusiones importantes en el mercado.

La medida también incluye un seguimiento diario de la exposición cambiaria de las ALyC, que deberán informar sobre sus tenencias en dólares y otras divisas. Este control busca ofrecer una visión clara de la exposición al dólar de los intermediarios, un aspecto crítico en un país donde los movimientos bruscos del tipo de cambio pueden desestabilizar el sistema. La prohibición del neteo contable de saldos de clientes, que ahora deberán registrarse por separado, también apunta a mejorar la transparencia y a evitar que se oculten riesgos patrimoniales.

Desde la implementación de estas nuevas reglas, se ha observado una presión vendedora en el mercado, especialmente entre aquellos agentes que operaban por encima de los nuevos límites. Este reacomodamiento puede generar volatilidad en el corto plazo, pero el objetivo de la CNV es claro: ordenar el mapa de riesgos del sistema financiero local. La regulación se enmarca en un contexto más amplio, donde el estrés preelectoral de octubre de 2025 había evidenciado la vulnerabilidad de los intermediarios con altos niveles de apalancamiento.

A futuro, los inversores deberán estar atentos a cómo estas nuevas regulaciones impactan en la dinámica del mercado de capitales argentino. La exigencia de un índice de liquidez que irá aumentando progresivamente hasta alcanzar 0,95 en julio, junto con la reducción del apalancamiento a un límite estructural de cinco veces, son cambios que podrían redefinir la forma en que operan las ALyC. Además, la vigilancia diaria de la exposición cambiaria podría influir en la estrategia de inversión de muchos actores del mercado, especialmente en un entorno donde el dólar sigue siendo un factor determinante en la economía argentina.