El 17 de marzo, una explosión en el complejo de Dos Bocas, Tabasco, resultó en la muerte de cinco personas y reavivó las preocupaciones sobre la seguridad operativa de Petróleos Mexicanos (Pemex). Este incidente no fue un hecho aislado, sino parte de una serie de eventos que han deteriorado los indicadores de seguridad de la empresa en los primeros meses de 2026. Según el último reporte financiero, Pemex registró un índice de frecuencia de 0.39 accidentes por millón de horas-hombre trabajadas, un aumento del 39.2% en comparación con el cierre de 2025, cuando el indicador se encontraba en 0.28. Este incremento pone a Pemex en una posición preocupante, no solo por ser la petrolera más endeudada del mundo, sino también por su creciente exposición a riesgos operativos.

El aumento en los accidentes también se refleja en el índice de gravedad, que alcanzó 17 días perdidos por millón de horas-hombre trabajadas, un incremento del 13.3% respecto a los 15 días reportados al final del año anterior. Comparando estos datos con estándares internacionales, el índice global de accidentes en la industria petrolera ronda 0.22, lo que significa que Pemex supera significativamente la media del sector. Esta situación plantea serias dudas sobre la capacidad de la empresa para gestionar adecuadamente sus operaciones y mantener un entorno seguro para sus trabajadores.