Sebastián Galiani, exsecretario de Política Económica y viceministro de Hacienda, ha señalado que la economía argentina podría crecer un 3% en 2026, marcando el primer año de crecimiento consecutivo desde 2011. Este crecimiento se produce en un contexto donde la inflación ha comenzado a descender, aunque Galiani advierte que las expectativas generadas por el gobierno sobre una economía con inflación de un dígito y crecimiento acelerado son poco realistas. La economía argentina enfrenta un panorama mixto, donde el crecimiento se concentra en sectores específicos mientras que otros se ven presionados por la competencia y la reconversión productiva.

Galiani destaca que el gobierno ha enfrentado varios shocks inflacionarios, incluyendo el aumento del dólar y los precios de la carne y la energía, lo que ha complicado la gestión económica. A pesar de estos desafíos, el exfuncionario considera que un crecimiento moderado y una reducción de la inflación son posibles, siempre que se mantenga un enfoque en la estabilidad y la inversión. Sin embargo, la brecha entre las expectativas y la realidad podría generar tensiones políticas, especialmente con las elecciones de 2027 en el horizonte.

El economista también menciona que la economía argentina podría operar a "dos velocidades", donde ciertos sectores, como el agro y la energía, deben crecer rápidamente, mientras que otros, vinculados al mercado interno, podrían contraerse. Esta dinámica puede resultar en una redistribución de la riqueza, pero también plantea el riesgo de que sectores menos competitivos desaparezcan. Para Galiani, es crucial que el gobierno implemente políticas que faciliten esta transición, evitando medidas que simplemente busquen aliviar la presión electoral sin abordar los problemas estructurales.

Desde una perspectiva de inversión, el crecimiento proyectado del 3% podría ser positivo para ciertos activos, especialmente aquellos relacionados con las exportaciones. Sin embargo, la incertidumbre política y el riesgo país siguen siendo factores a monitorear. La posibilidad de un ballotage en las elecciones de 2027 podría influir en la percepción del riesgo en los mercados, afectando el costo del financiamiento y la inversión extranjera.

A futuro, los inversores deben estar atentos a las decisiones del gobierno en cuanto a políticas redistributivas y su impacto en el riesgo país. La evolución de las encuestas electorales y la aparición de candidatos intermedios entre el peronismo y el liberalismo también serán cruciales para determinar la dirección económica del país. La capacidad del gobierno para mantener un equilibrio fiscal y generar confianza en el modelo económico será fundamental para el crecimiento sostenido y la estabilidad de los mercados en los próximos años.