La economía argentina ha experimentado una desaceleración de la inflación desde mediados de marzo de 2026, tras un período de estanflación que comenzó a mediados de 2025. Este fenómeno se debió a la caída de la demanda de pesos por parte de los ciudadanos, quienes, ante la incertidumbre política y económica, optaron por resguardar sus ahorros en dólares. Sin embargo, la reciente recuperación de la confianza tras las elecciones ha estabilizado la demanda de pesos, lo que ha contribuido a una moderación en la variación de precios.

Desde la segunda quincena de febrero, se observó una desaceleración en la inflación, que había alcanzado un pico del 28% a principios de marzo, impulsada en parte por el aumento de los precios de los combustibles debido a la guerra en Irán. Este incremento en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se considera coyuntural, ya que se espera que, una vez asimilado, la inflación vuelva a desacelerarse. La estabilidad del peso argentino, que no ha sufrido una depreciación significativa, también es un factor que contribuye a la previsión de una menor inflación en el futuro.

La guerra en Irán ha tenido un impacto mixto en la economía argentina. Si bien ha elevado los precios de ciertos bienes y servicios, también ha generado un saldo comercial energético positivo, lo que podría beneficiar las exportaciones argentinas. Se estima que durante 2026, las ventas externas podrían incrementarse en alrededor de 10.000 millones de dólares, lo que equivaldría a un aumento significativo en los ingresos del país. Sin embargo, la incertidumbre internacional y la menor disponibilidad de financiamiento para economías consideradas de alto riesgo, como la argentina, podrían moderar la reactivación económica que se ha observado desde finales de 2025.

Los argentinos, ante la creciente incertidumbre, han optado por retirar ahorros del mercado local y adquirir dólares, lo que ha desfinanciado la economía. Este comportamiento ha llevado a una caída en el nivel de actividad desde el segundo trimestre de 2023. Sin embargo, la recuperación de la confianza, especialmente después de las elecciones legislativas, ha permitido que la economía comience a reactivarse, con un aumento en el consumo y la inversión. La clave para mantener este crecimiento radica en la estabilidad política y económica, que podría verse afectada por futuros eventos internacionales.

A medida que se avanza en 2026, es crucial monitorear la evolución de los precios del petróleo y su impacto en la inflación. La guerra en Irán sigue siendo un factor de riesgo, y cualquier nueva escalada podría alterar la estabilidad de los precios en Argentina. Además, la recuperación de la economía dependerá de la capacidad del gobierno para mantener la confianza de los inversores y evitar una fuga de capitales, lo que podría afectar negativamente el financiamiento interno y la actividad económica en general.