El Banco Central de la República Argentina (BCRA) cerró abril con compras de reservas por un total de US$2.770 millones, destacándose como el mejor mes de acumulación desde 2024. Este incremento se produce en un contexto donde la cosecha gruesa, que tradicionalmente impulsa la liquidación de divisas, aún no ha alcanzado su pleno potencial. A lo largo de 2023, el BCRA ha adquirido un total de US$7.153 millones, logrando así más del 70% de su meta anual de acumulación de US$10.000 millones.

El enfoque del Tesoro Nacional ha sido priorizar instrumentos de deuda de largo plazo para enfrentar vencimientos que ascienden a $7,9 billones. En este sentido, se han emitido nuevas alternativas como los títulos duales que ofrecen rendimientos competitivos. Este nuevo instrumento pagará al vencimiento, programado para el 29 de junio de 2029, el mayor rendimiento entre el flujo CER y el TAMAR más 300 puntos básicos. La emisión de $0,95 billones a CER + 7,3% fue bien recibida por el mercado, que lo valoró principalmente contra la curva CER.

Sin embargo, la situación política en el país ha generado un impacto negativo en la confianza del gobierno. El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Torcuato Di Tella se desplomó un 12,1% en abril, marcando la mayor caída desde agosto de 2025. Este descenso, que acumula una contracción del 18% en los últimos cinco meses, se asocia a los recientes escándalos políticos que involucran al jefe de Gabinete, lo que ha llevado a la aprobación del gobierno a caer al 40,5%, el segundo nivel más bajo desde el inicio de esta gestión.

El contexto de incertidumbre política y económica puede tener implicaciones significativas para los inversores. Con tasas de interés que superan las del mercado secundario, el Tesoro ha logrado un rollover de 1,0x en su última licitación, lo que indica una estabilidad temporal en la gestión de su deuda. Sin embargo, la presión sobre la confianza del gobierno podría traducirse en una mayor volatilidad en los mercados de bonos y en la cotización del dólar, lo que es crucial para quienes operan en estos activos.

De cara al futuro, se espera que el ritmo de compras de reservas por parte del BCRA se acelere en los meses de mayo y junio, coincidiendo con la liquidación de la cosecha gruesa. Esto podría ofrecer un alivio temporal a las presiones sobre el tipo de cambio y contribuir a una mayor estabilidad en las reservas. Los operadores deben estar atentos a la evolución de la confianza en el gobierno y a las decisiones del Tesoro en cuanto a la emisión de deuda, ya que estos factores influirán en el comportamiento del mercado en el corto y mediano plazo.