La inmobiliaria New Amsterdam Developments (NAD) ha generado controversia en Barcelona al replicar un modelo de negocio que ha sido criticado por prácticas de acoso a inquilinos. La empresa, que busca transformar propiedades en colivings, ha enfrentado la oposición del Gobierno catalán y de los vecinos, quienes denuncian que esta estrategia implica la expulsión de inquilinos que aún pagan alquileres razonables. Este fenómeno no es nuevo, ya que NAD es conocida por importar tácticas de su socia estadounidense, Stone Street Properties, que ha sido acusada de acoso y de incumplimientos en Nueva York.

El caso de Txema Escorsa, un inquilino del barrio de Gràcia, ilustra la situación. Escorsa logró evitar su desalojo en abril, pero muchos otros inquilinos se encuentran en una situación incierta tras la reciente decisión del Congreso español de derogar la prórroga de los alquileres. Esta medida ha dejado a muchos inquilinos vulnerables, mientras que NAD continúa con su estrategia de convertir propiedades en espacios de coliving, donde los alquileres son significativamente más altos que los contratos tradicionales.

La estructura empresarial detrás de NAD incluye a Jeffrey Todd Kaye y Paul Petermeijer, quienes han estado activos en el sector inmobiliario desde 2021. A pesar de su opacidad, NAD ha acumulado más de un centenar de propiedades en Barcelona, utilizando un enfoque más sigiloso que en Estados Unidos. En Nueva York, Kaye fue parte de un esquema que implicaba la compra de edificios de alquiler regulado, que luego fueron vaciados para aumentar los precios de los alquileres, una práctica que ha sido objeto de múltiples denuncias.

Las implicancias de estas prácticas son significativas. La Generalitat de Cataluña ha abierto 529 expedientes a empresas por incumplimientos en los topes de alquiler, y NAD no ha sido la excepción. Aunque solo ocho de estos expedientes han resultado en sanciones, la presión sobre la empresa está aumentando. Los inquilinos y organizaciones como el Sindicato de Inquilinas están organizándose para resistir los desalojos, lo que podría llevar a un aumento en la regulación del sector inmobiliario en la región.

A futuro, es crucial observar cómo evoluciona esta situación. La presión social y política podría resultar en cambios regulatorios que afecten a NAD y a otras empresas similares. Además, el contexto económico en España, que incluye un mercado inmobiliario en constante cambio y la reciente derogación de medidas de protección para inquilinos, podría influir en la estrategia de la empresa. Los inversores deben estar atentos a las decisiones del Gobierno catalán y a las acciones de los grupos de inquilinos, que están decididos a luchar por sus derechos en un mercado cada vez más competitivo.