La operadora de telecomunicaciones Finetwork ha sufrido una pérdida significativa de aproximadamente 500.000 líneas de móvil y banda ancha desde el inicio de su crisis en 2025. Este descenso se ha visto reflejado en las últimas cifras provisionales presentadas a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que evidencian un deterioro en la base de clientes y una creciente inestabilidad en la estructura societaria de la empresa. Desde que se declaró el preconcurso de acreedores en mayo de 2025 y se aprobó un plan de reestructuración que permitió la entrada de Vodafone España en la gestión, la situación ha ido de mal en peor, afectando la reputación de Finetwork y provocando una fuga de usuarios constante.

La crisis de Finetwork se ha intensificado tras la intervención de Vodafone, que asumió el control de la compañía con la intención de estabilizarla. Sin embargo, la gestión liderada por José Miguel García Fernández no ha logrado revertir la tendencia negativa. A finales de 2024, Finetwork contaba con 1,3 millones de líneas, pero actualmente su número ha caído a poco más de 800.000. Este descenso es alarmante, especialmente considerando que Vodafone España reportó una pérdida neta de 94.000 líneas en el primer trimestre de 2026, lo que representa un aumento del 8,1% en comparación con el año anterior. Aproximadamente la mitad de estas bajas se atribuyen directamente a Finetwork, lo que complica aún más la situación de Vodafone.

La reciente sentencia de la Audiencia Provincial de Alicante, que declaró ineficaz el plan de reestructuración de Vodafone, ha cambiado drásticamente el panorama. El tribunal encontró “relevantes carencias y defectos” en el proceso, invalidando la operación y devolviendo el control a los socios originales de Finetwork. Esta decisión ha llevado a un cambio inmediato en la gobernanza de la empresa, con el consejo de administración de Wewi Mobile recuperando el control efectivo y destituyendo al administrador único designado por Vodafone. Este nuevo consejo ha comenzado una revisión exhaustiva de la gestión reciente y ha abierto una investigación interna para analizar posibles irregularidades.

Las implicancias de esta crisis son significativas no solo para Finetwork, sino también para Vodafone y el sector de telecomunicaciones en general. La incertidumbre sobre la viabilidad del proyecto y la posible falta de financiación por parte de Vodafone podrían afectar a empleados, proveedores y a cerca de un millón de clientes. Aunque Finetwork ha asegurado que el servicio no se verá afectado, expertos advierten que la falta de resolución en el conflicto podría llevar a bloqueos operativos. La situación es crítica, y los inversores deben estar atentos a cómo se desarrollan las negociaciones entre Vodafone y los antiguos propietarios, ya que un acuerdo extrajudicial podría ser la salida más viable para evitar un colapso total.

A futuro, la atención se centrará en la respuesta de Vodafone a la sentencia y su intención de recurrir en todas las instancias posibles, incluido el Tribunal Constitucional. Este proceso podría prolongar la incertidumbre en torno a Finetwork y su capacidad para operar de manera efectiva. Además, la revisión de la gestión y la investigación interna podrían revelar más detalles sobre la situación financiera y operativa de la empresa, lo que será crucial para determinar su futuro en el competitivo mercado de telecomunicaciones. Los próximos meses serán decisivos para entender si Finetwork puede recuperar su posición en el mercado o si se verá obligada a reestructurarse nuevamente.