Durante el reciente Festival de Economías para la Vida, se discutió la necesidad de un cambio de modelo económico en Colombia, centrado en tres pilares fundamentales: el agro, la transición energética y la industria. Este panel, titulado 'Cambio de modelo: los motores del desarrollo', reunió a destacados expertos, quienes coincidieron en que el país se encuentra en un punto de inflexión crucial. La discusión reveló que Colombia debe optar entre avanzar hacia una transformación productiva o continuar dependiendo de sus recursos naturales, una elección que podría definir su futuro económico.

Hernán Ceballos, exdirector de Innpulsa, enfatizó que la Política Nacional de Reindustrialización, respaldada por la Ley 2294 de 2023, busca cerrar las brechas sociales y productivas en el país. Esta estrategia incluye elementos como la inclusión social, la acción frente al cambio climático y el fortalecimiento de la economía popular. Ceballos destacó que el desarrollo de capacidades productivas y la incorporación de tecnología son esenciales para lograr estos objetivos. Sin embargo, advirtió que la inversión en tecnología ha sido históricamente débil en Colombia, lo que limita el potencial de crecimiento.

El panel también abordó la importancia del financiamiento en este proceso de reindustrialización. Mario Valencia, exdirector del DNP, subrayó el papel de entidades como Bancóldex y Finagro, y la necesidad de fortalecer instrumentos como el Fondo Nacional de Garantías. La colaboración con el sector privado es vital, ya que este sigue siendo el principal motor de la actividad industrial en el país. Sin un enfoque coordinado, la reindustrialización podría enfrentar serios obstáculos que frenen su avance.

Uno de los puntos destacados fue el crecimiento de las exportaciones no mineroenergéticas, que ya representan más de la mitad del total. Esto indica un cambio positivo hacia una economía más diversificada. Sin embargo, persisten desafíos estructurales, como la necesidad de una reforma fiscal que incentive la producción y tasas de interés más favorables para la inversión. La alta informalidad y la corta vida de muchas empresas también son factores que complican el panorama económico.

A futuro, la transición hacia un nuevo modelo económico en Colombia requerirá una mayor articulación entre política industrial, agroindustria, innovación y desarrollo territorial. La implementación de estas estrategias no solo busca mejorar la competitividad del país, sino también elevar las condiciones de vida de su población. Los inversores deben estar atentos a las reformas fiscales y a la evolución de las políticas públicas que se implementen en los próximos meses, ya que estas influirán directamente en el clima de inversión y en las oportunidades de crecimiento en el país.