El Gobierno argentino está considerando una medida que permitiría a las pequeñas y medianas empresas (pymes) compartir un mismo fondo para cubrir indemnizaciones por despidos, en el marco de la reciente reforma laboral. Esta iniciativa busca facilitar el cumplimiento de la ley que exige la creación de un Fondo de Asistencia Laboral (FAL) para financiar eventuales despidos, un requisito que se vuelve obligatorio para todas las empresas, sin importar su tamaño. La propuesta consiste en crear un 'vehículo' financiero que permita a las pymes agruparse y compartir el mismo fondo, administrado por una sociedad de bolsa o un banco.

La reglamentación de este nuevo esquema aún no ha sido publicada, pero se espera que comience a funcionar en junio. La ley establece que todas las empresas deben constituir un FAL, destinando un porcentaje de sus aportes a la seguridad social: 1% para las grandes empresas y 2,5% para las pymes. Según datos de PwC, las pymes emplean a 2,7 millones de personas, lo que representa el 45% del total de empleados formales en el sector privado. La creación de un fondo separado para cada empleador podría resultar en un problema operativo, dado el número elevado de pymes en el país.

El Gobierno ha reconocido que la conformación de un fondo especial puede ser un proceso complicado para las pequeñas empresas. Por ello, se está considerando la posibilidad de que los bancos tradicionales, que ya tienen relaciones establecidas con estas pymes, ofrezcan un 'FAL pyme' como un servicio adicional. Esto podría simplificar el proceso y hacer que más empresas se adhieran al nuevo sistema. Desde el sector bancario, se ha calificado al FAL como un producto interesante, aunque se espera la reglamentación para definir su implementación formal.

La implementación del FAL podría tener implicancias significativas para el mercado de capitales argentino. Se estima que la creación de estos fondos podría generar un aporte anual cercano a 2 billones de pesos al mercado, que las entidades financieras deberán invertir de manera rentable. Este dinero, que en lugar de ir a Anses se acumulará en el FAL, solo podrá ser utilizado para cubrir indemnizaciones por despido o litigios laborales, lo que podría influir en la dinámica del mercado laboral y la estabilidad financiera de las pymes.

A medida que se acerca la fecha de inicio del FAL, el Gobierno tiene la opción de postergar su entrada en vigencia por hasta seis meses si surgen complicaciones. En el mercado, la mayoría de los actores ven con buenos ojos la implementación de este esquema, ya que podría facilitar emisiones más largas por parte del Tesoro, tanto en pesos como en dólares. La expectativa es que los instrumentos ajustados por CER sean los principales beneficiarios en esta nueva etapa, dada la relación entre los salarios y la inflación en el país.