- Fitch Ratings destaca que la economía peruana creció un 3,4% en 2025, impulsada por altos precios del cobre y consumo en aumento.
- Se anticipa un crecimiento moderado del 3% para 2026, influenciado por la incertidumbre política y el impacto de conflictos internacionales en los precios de combustibles.
- La composición del Senado será crucial para la estabilidad económica y la implementación de políticas fiscales y monetarias.
- La fragmentación política en el Congreso podría dificultar la gobernabilidad y la confianza de los inversores en el nuevo gobierno.
- Los resultados de la segunda vuelta electoral serán determinantes para el futuro económico de Perú y su calificación crediticia.
Fitch Ratings ha puesto su atención en Perú tras la primera vuelta electoral, destacando que la composición del Senado será crucial para la estabilidad económica del país. En su reciente análisis sobre las perspectivas económicas de América Latina, la agencia crediticia subrayó que, a pesar de la incertidumbre política, la economía peruana ha mostrado un crecimiento notable, impulsado por términos de intercambio récord. En 2025, el PIB creció un 3,4%, gracias a un aumento en los precios del cobre y un repunte en el consumo, que se vio favorecido por retiros adicionales de fondos de pensiones.
Sin embargo, Fitch anticipa que el crecimiento para 2026 se moderará a cerca del 3%, influenciado por la incertidumbre política y el impacto de la guerra entre EE.UU., Israel e Irán en los precios de los combustibles. A pesar de esta desaceleración, el Perú seguiría superando la mediana de crecimiento de otros países con calificación similar ('BBB'), lo que refleja la resiliencia de su economía. Además, la deuda del país se mantiene baja en comparación con otros de la región, lo que proporciona un margen de maniobra fiscal.
El director soberano de Fitch, Jordy Juvera, destacó que la incertidumbre política ha sido alta en Perú en los últimos años, lo que ha llevado a una fragmentación en el Congreso. La situación actual de las elecciones presidenciales es incierta, con Keiko Fujimori y Roberto Sánchez como candidatos principales, y las encuestas sugieren que la fragmentación política podría continuar. Esto podría dificultar la implementación de políticas económicas coherentes y estables, lo que a su vez podría afectar la confianza de los inversores.
Las implicancias para los inversores son significativas. Si Sánchez gana y el Senado se inclina hacia la izquierda, se podrían generar caídas en los mercados de capitales locales. La composición del Senado será determinante para el futuro económico del país, ya que podría frenar iniciativas que generen incertidumbre. Además, la capacidad del nuevo gobierno para manejar la política monetaria y fiscal dependerá en gran medida de la composición del Congreso, lo que podría influir en la calificación crediticia de Perú en el mediano plazo.
A futuro, los inversores deben estar atentos a los resultados finales de las elecciones y a la composición del Senado. La incertidumbre sobre quién será el próximo presidente y cómo se conformará el Congreso podría tener un impacto inmediato en los mercados. La fecha de la segunda vuelta electoral será un evento clave a monitorear, ya que definirá el rumbo político y económico del país en los próximos años. Mientras tanto, la situación económica global, especialmente en relación con los precios de los commodities, seguirá siendo un factor crucial para la economía peruana.
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