La Secretaría de Energía de Argentina realizó un intento fallido para que las industrias cubrieran el costo del gas natural licuado (GNL) importado durante el invierno. A través de tres subastas en el Mercado Electrónico del Gas (MEGSA), el gobierno buscó que los grandes usuarios industriales pagaran US$19,76 por millón de BTU para asegurar el suministro de gas en la segunda quincena de mayo. Sin embargo, la subasta más relevante quedó desierta, ya que ninguna empresa estuvo dispuesta a aceptar ese precio, que quintuplica el costo del gas residencial, actualmente en torno a los US$3,80 por millón de BTU.

Este intento de trasladar costos a las industrias se enmarca en un contexto de creciente presión sobre los subsidios energéticos que el Estado argentino debe afrontar. El Ministerio de Economía busca que las industrias asuman una mayor parte del costo del GNL importado, en un momento en que los precios internacionales de la energía están en aumento debido a factores geopolíticos, como la guerra en Medio Oriente. La falta de interés de las industrias en participar de la subasta se atribuye a la caída de la actividad económica y a la imposibilidad de asumir costos tan elevados en un entorno de incertidumbre.

La segunda subasta, destinada a las distribuidoras de gas, también resultó en una escasa demanda. De los 11 millones de metros cúbicos diarios ofrecidos, solo se colocaron 50.000 metros cúbicos, lo que indica una falta de confianza en que el gobierno permitirá el traspaso de esos costos a las tarifas finales. Sin la certeza de que podrán trasladar esos costos a los consumidores, las distribuidoras se muestran reacias a participar, lo que podría llevar a un desabastecimiento en el invierno si la demanda residencial supera las expectativas.

El único segmento que mostró interés fue el de generación eléctrica, donde Cammesa aseguró el suministro de 5,5 millones de metros cúbicos diarios al mismo precio de US$19,76 por millón de BTU. Esta decisión tiene sentido económico, ya que el uso de GNL permite reemplazar el consumo de gasoil, que es más costoso en el actual contexto de precios internacionales. Sin embargo, esto plantea interrogantes sobre la capacidad de las industrias para competir si deben asumir costos de GNL más altos en un momento de baja actividad.

De cara al futuro, el gobierno deberá decidir si implementará un precio de Gas de Última Instancia (GUI) para las industrias y distribuidoras, que podría ser inferior al costo real del GNL. Esta decisión podría implicar un aumento significativo en los subsidios que el Estado debe afrontar. La incertidumbre sobre los precios y la disponibilidad de gas durante el invierno se mantendrá hasta que se definan las condiciones de suministro y tarifas, lo que podría impactar en la competitividad de las industrias y en la estabilidad del mercado energético argentino.