El megaproyecto de cobre Vicuña, que se desarrolla en el noroeste de la provincia de San Juan, enfrenta un desafío significativo en su plan de abastecimiento energético. Inicialmente, se estima que requerirá 260 MW, pero esta demanda podría escalar hasta 700 MW, lo que equivale al consumo de aproximadamente 350.000 hogares argentinos o casi la capacidad total de la Central Nuclear Atucha II. Este aumento en la demanda de energía se debe a la magnitud del proyecto, que representa la inversión más grande en minería en el país, con un costo que podría alcanzar los 18.000 millones de dólares en la próxima década.

Para satisfacer esta demanda, Vicuña, operado por BHP y Lundin Mining, ha comenzado a explorar opciones con diversas generadoras de energía. Se están considerando contratos en el Mercado a Término de Energías Renovables (MATER) para la construcción de nuevos parques eólicos y solares en la región. Sin embargo, la empresa no ha proporcionado detalles sobre las propuestas recibidas ni sobre su estrategia final para asegurar el suministro energético necesario.

La infraestructura eléctrica necesaria para el proyecto incluye la ampliación de estaciones transformadoras y la construcción de nuevas líneas de alta tensión. En particular, se planea aumentar la capacidad de la línea existente de 132 kV a 500 kV, lo que permitirá no solo abastecer a Vicuña, sino también facilitar la incorporación de más proyectos de energía renovable en la provincia. Este aspecto es crucial, ya que actualmente la capacidad de las líneas de alta tensión limita la instalación de nuevos parques de generación.

Sin embargo, el camino hacia la implementación de esta infraestructura no está exento de obstáculos. Otras compañías mineras han expresado su oposición a los planes de Vicuña, argumentando que la priorización del uso de la capacidad de transporte eléctrico por parte de Vicuña podría dejarlas en desventaja. La situación ha llevado al Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) a convocar una audiencia pública para discutir estos temas, programada para el 3 de junio. La resolución de esta controversia será fundamental para el avance del proyecto, ya que podría afectar tanto la cronología de las obras como la viabilidad de la expansión de la red eléctrica en la región.

A medida que se desarrollan estos eventos, los inversores deben estar atentos a las decisiones regulatorias y a la evolución de la demanda energética en el contexto de la creciente actividad minera en Argentina. La capacidad de Vicuña para asegurar su suministro energético y la resolución de las disputas con otras mineras serán factores determinantes en su éxito a largo plazo. Además, la capacidad de la provincia de San Juan para atraer inversiones en energías renovables podría influir en el desarrollo de otros proyectos mineros en el futuro, lo que podría tener un impacto significativo en la economía local y nacional.