- El trigo alcanzó un precio máximo de 240 dólares por tonelada, el más alto en casi dos años.
- En Argentina, se proyecta una siembra de 6,5 millones de hectáreas para la campaña 2026/27, una caída del 3% interanual.
- Solo el 30% de los cultivos de trigo de invierno en EE.UU. están en condiciones buenas a excelentes, lo que genera incertidumbre sobre la producción.
- La siembra de trigo de primavera en EE.UU. está retrasada, alcanzando solo el 19% del área prevista.
- La oferta de trigo argentino es más baja de lo habitual, ya que los productores priorizan otros cultivos como maíz y soja.
- Brasil se presenta como un comprador clave para el trigo argentino, gracias a ventajas arancelarias y de fletes.
El precio internacional del trigo ha alcanzado niveles que no se veían desde hace casi dos años, superando los 240 dólares por tonelada en el mercado global. Esta tendencia alcista se ha visto impulsada por una combinación de factores, incluyendo problemas productivos en Estados Unidos, el aumento de los costos de producción, especialmente por el encarecimiento de la energía, y señales de que la oferta global podría estar disminuyendo. Sin embargo, al cierre de la jornada en la Bolsa de Chicago, el precio se ajustó a 235,99 dólares por tonelada, lo que representa una caída de 2,48 dólares respecto al día anterior.
En Argentina, este aumento en los precios internacionales se produce en un momento crítico, ya que los productores están planificando la siembra para la campaña de trigo 2026/27. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires ha proyectado una siembra de 6,5 millones de hectáreas, lo que representa una caída del 3% en comparación con el año anterior. Con los nuevos precios, ya se han registrado operaciones de trigo nuevo en 230 dólares por tonelada, lo que implica un incremento de 6,60 dólares por tonelada respecto a las transacciones anteriores. Esto indica que los productores están ajustando sus expectativas en función de las condiciones del mercado.
La situación en Estados Unidos es particularmente preocupante. Según el último informe del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), solo el 30% de los cultivos de trigo de invierno se encuentran en condiciones buenas a excelentes, mientras que el 70% enfrenta algún grado de sequía. Nebraska, por ejemplo, está sufriendo sequías extremas que afectan significativamente la producción. Además, el retraso en la siembra del trigo de primavera, que solo ha alcanzado el 19% del área prevista, añade más incertidumbre sobre los rendimientos esperados. Estas condiciones climáticas adversas están generando un escenario de producción incierto, lo que podría reducir tanto la producción como las exportaciones de trigo estadounidense.
A nivel global, la situación no es menos complicada. En Europa, el trigo de invierno en Ucrania y Rusia está comenzando a florecer, aunque hay reportes de sequía en el este de Europa y entradas de aire frío que podrían afectar el desarrollo de los cultivos. La reducción de los derechos de exportación en Rusia a cero ha permitido que haya más oferta en el mercado, lo que ha limitado el aumento de precios, pero la incertidumbre persiste. En Australia, se proyecta una reducción del 4,8% en el área sembrada de trigo debido al aumento de los costos de fertilizantes, lo que podría llevar a una menor producción global.
Para los inversores y productores argentinos, la dinámica del mercado de trigo es crucial. La exportación de trigo argentino sigue activa, y Brasil se ha convertido en un comprador más relevante, gracias a la ventaja arancelaria y de fletes que ofrece el trigo argentino. Sin embargo, la oferta local es menor a la habitual, ya que muchos productores están priorizando la venta de maíz, girasol y soja. Esta situación podría llevar a un ajuste en los precios internos del trigo, dependiendo de cómo evolucione la demanda y la oferta en el mercado internacional. A medida que se acerque el informe de mayo del USDA, que incluirá las primeras proyecciones de oferta y demanda mundial para la campaña 2026/27, será importante observar cómo se ajustan las expectativas de producción y precios.
La perspectiva para el trigo en el corto y mediano plazo dependerá de varios factores, incluyendo las condiciones climáticas en Estados Unidos y Europa, así como la evolución de los costos de energía. Con el petróleo por encima de los 105 dólares, los costos de producción agrícola seguirán siendo un factor determinante en la fijación de precios. Los productores argentinos deben estar atentos a estos desarrollos, ya que cualquier cambio significativo en la producción o en los precios internacionales podría tener un impacto directo en sus márgenes y decisiones de siembra para la próxima campaña.
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