- La cosecha de trigo en Argentina alcanzó 27,9 millones de toneladas, un 50% más que el ciclo anterior.
- La molienda de trigo en el primer cuatrimestre solo creció un 1% interanual, alcanzando 1,96 millones de toneladas.
- Las exportaciones de trigo hasta el 15 de abril llegaron a 14,47 millones de toneladas, superando los 9,66 millones del año anterior.
- Los molinos han adquirido solo 2,6 millones de toneladas de trigo, sin variación interanual, lo que limita la oferta interna.
- La calidad del trigo es un problema, ya que gran parte de la producción no cumple con los estándares para la elaboración de harina.
- El aumento en los precios de fertilizantes y la liquidez del maíz han incentivado a los productores a retener el trigo.
La campaña triguera 2025/26 en Argentina ha alcanzado cifras históricas, con una producción total de 27,9 millones de toneladas, lo que representa un incremento del 50% en comparación con el ciclo anterior. Sin embargo, la industria molinera enfrenta una paradoja: a pesar de esta cosecha récord, se reportan problemas de abastecimiento y una notable escasez de trigo con calidad panadera. Durante el primer cuatrimestre del ciclo comercial, la molienda apenas alcanzó 1,96 millones de toneladas, un incremento de solo el 1% respecto al mismo período del año anterior, lo que indica que el crecimiento de la molienda no refleja la magnitud de la cosecha.
Diego Cifarelli, presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), ha señalado que, aunque al inicio de la campaña se identificaron problemas de calidad, no se anticipaba un escenario de escasez en un contexto de producción récord. La presión exportadora ha sido uno de los factores determinantes en esta situación. Hasta el 15 de abril, las exportaciones de trigo alcanzaron las 14,47 millones de toneladas, superando ampliamente los 9,66 millones del mismo período del año anterior. En contraste, la molinería solo adquirió 2,6 millones de toneladas, lo que prácticamente no muestra variación interanual, reduciendo así la disponibilidad de grano en el mercado interno.
La dinámica actual obliga a los molinos a competir con precios más altos para acceder a partidas de trigo de calidad. Cifarelli explicó que la molinería suele ofrecer mejores precios por el trigo con aptitud panadera, que escasea en esta campaña. Sin embargo, a pesar de pagar precios superiores, los molinos no logran asegurar el volumen necesario, lo que agrava el problema de abastecimiento. Además, la calidad del trigo es un aspecto crítico, ya que gran parte de la producción actual no cumple con los estándares requeridos para la elaboración de harina, limitando aún más la oferta disponible para la industria.
Los factores económicos también juegan un papel importante en esta situación. La buena liquidez generada por la cosecha récord de maíz temprano ha disminuido la necesidad de los productores de vender trigo de inmediato. A su vez, el aumento en los precios de los fertilizantes ha deteriorado el poder de compra del cereal, lo que incentiva a los productores a retener el grano. Cifarelli ha expresado su preocupación, afirmando que, con el ritmo actual de compras, no se podrán cumplir las expectativas de actividad en la molinería.
Las implicancias de esta situación son significativas, ya que una menor actividad industrial en la molinería puede traducirse en menos generación de empleo y menor valor agregado en origen. El desbalance entre producción, calidad y comercialización del trigo pone en tensión a toda la cadena de suministro y plantea interrogantes sobre la disponibilidad futura de harina en el mercado interno. A medida que se avanza en el ciclo comercial, será crucial observar cómo evoluciona la calidad del trigo y si se implementan medidas para equilibrar la oferta y la demanda en el sector molinero.
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