Varios de los principales operadores mineros en Argentina han expresado su preocupación por la falta de infraestructura logística y energética, que se ha convertido en el principal obstáculo para el desarrollo de la minería en el país. Durante la mesa minera en Expo EFI, se destacó que la carencia de redes ferroviarias, rutas adecuadas y acceso a energía a gran escala está frenando proyectos millonarios en diversas regiones. Este diagnóstico ha llevado a los expertos a advertir que Argentina está "llegando tarde" en la adecuación de su infraestructura, lo que podría tener consecuencias negativas para la industria en el futuro cercano.

Los especialistas que participaron en el panel, como Hernán Soneyro de Cantesur y Norma Ramiro de Vicuña, coincidieron en que la magnitud de los proyectos actuales, especialmente en la zona cordillerana, hace que sea "prácticamente imposible" imaginar un desarrollo sostenible sin las obras prioritarias necesarias. Soneyro enfatizó que la minería no metalífera, que produce áridos esenciales para la construcción, enfrenta un profundo déficit de infraestructura vial. Comparó la situación de Argentina con la de Australia y Estados Unidos, donde la infraestructura vial es significativamente más avanzada, con más de 30 kilómetros de rutas por cada mil habitantes, en contraste con menos de cinco en Argentina.

La falta de infraestructura no solo afecta la competitividad del sector, sino que también limita el consumo interno de materiales clave. En Argentina, el consumo de áridos se sitúa por debajo de una tonelada anual por habitante, mientras que el promedio mundial supera las seis toneladas. Esto resalta la necesidad urgente de mejorar la infraestructura para satisfacer la demanda interna y facilitar el desarrollo de proyectos mineros. Además, se están considerando esquemas de colaboración público-privada para que los inversores privados puedan adelantar obras a cambio de regalías, una medida que podría ser crucial para evitar que el país pierda su ritmo de desarrollo.

Desde la perspectiva del cobre, Norma Ramiro destacó el proyecto del Distrito Vicuña, que prevé una inversión de US$7.000 millones en su primera etapa, con la construcción programada para comenzar en 2027. Este proyecto requiere una planificación precisa, especialmente debido a la altitud y la naturaleza binacional de los yacimientos. Ramiro subrayó que la infraestructura necesaria incluye no solo energía, sino también mineroductos para transportar el mineral hacia el Pacífico. La falta de infraestructura adecuada podría retrasar significativamente el inicio de estos proyectos, lo que a su vez afectaría las proyecciones de producción y empleo en la región.

Finalmente, los ejecutivos del sector han expresado la necesidad de buscar alternativas de financiamiento para acelerar la construcción de infraestructura. La situación actual, donde las obras estatales están retrasadas, ha llevado a la industria a buscar soluciones innovadoras y colaborativas. La creación de centros de capacitación regionales también se ha propuesto como una prioridad para asegurar que la fuerza laboral esté preparada para las demandas de una minería moderna y automatizada. En este contexto, el fortalecimiento de la infraestructura se presenta como un factor determinante para el futuro del sector minero en Argentina, con implicaciones directas en la inversión y el desarrollo económico del país.