En la reciente cumbre climática en Santa Marta, Colombia, el presidente Gustavo Petro advirtió sobre un modelo de capitalismo 'suicida' que podría llevar a la humanidad hacia la guerra y el fascismo. Durante la reunión de 57 países, Petro enfatizó que los intereses de los combustibles fósiles están obstaculizando la transición hacia energías más limpias, lo que representa un riesgo significativo para el futuro del planeta. La cumbre, que incluyó discusiones entre ministros y representantes de la sociedad civil, se centró en la necesidad urgente de abordar la crisis climática y la dependencia de los combustibles fósiles.

Colombia ha comenzado a desarrollar un plan para eliminar gradualmente el uso de combustibles fósiles, siguiendo el ejemplo de otros países como Francia, que ha establecido un cronograma para deshacerse del carbón para 2027 y de la dependencia del petróleo para 2045. Este tipo de iniciativas son cruciales, ya que la transición hacia energías renovables no solo es vital para el medio ambiente, sino que también puede ser un motor de crecimiento económico. Sin embargo, muchos países en desarrollo enfrentan una crisis de deuda que limita su capacidad para invertir en tecnologías limpias.

La deuda en el sur global ha aumentado significativamente, con África enfrentando un aumento del 100% en su deuda en los últimos cinco años, superando el billón de dólares. Esta situación se agrava por el aumento de las tasas de interés, que han sido implementadas por bancos centrales para controlar la inflación, exacerbada por las crisis de los combustibles fósiles. Los países que luchan por cumplir con sus obligaciones de deuda a menudo se ven obligados a continuar produciendo combustibles fósiles para generar ingresos, lo que dificulta aún más la transición hacia un modelo energético sostenible.

Los delegados de la cumbre hicieron un llamado a la condonación de deudas, argumentando que sin alivio financiero, muchos países no podrán realizar la transición necesaria hacia energías limpias. La falta de recursos para importar bienes esenciales, como medicamentos y tecnología, se convierte en un obstáculo significativo. La discusión sobre la reforma financiera y la reorientación de subsidios de combustibles fósiles, que ascienden a 1.5 billones de dólares anuales, hacia inversiones en energías renovables es fundamental para facilitar esta transición.

A medida que el mundo enfrenta desafíos climáticos y económicos interconectados, es esencial que los países desarrollados y en desarrollo trabajen juntos para encontrar soluciones sostenibles. La cumbre de Santa Marta, aunque no generó nuevos compromisos financieros, ha abierto un espacio para el diálogo sobre reformas que podrían facilitar la inversión en energías limpias. Los próximos meses serán cruciales para observar cómo se desarrollan estas conversaciones y si se traducen en acciones concretas que beneficien a las naciones más vulnerables.