El Gobierno español ha mantenido su previsión de crecimiento del PIB en un 2,2% para este año, aunque ha advertido que la guerra en Oriente Próximo podría impactar negativamente en la economía, reduciendo el crecimiento en hasta cuatro décimas. Este escenario se presentó en el Informe de Progreso Anual aprobado recientemente por el Consejo de Ministros, que será enviado a la Comisión Europea. Sin embargo, el Gobierno también ha considerado la posibilidad de una revisión más drástica, que podría llegar a reducir el PIB en hasta 0,8 puntos, en línea con las proyecciones más pesimistas del Banco de España.

El conflicto en Oriente Medio ha generado un alto grado de incertidumbre económica, lo que ha llevado al Gobierno a trabajar con diferentes escenarios que podrían afectar la actividad económica. En este sentido, el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha señalado que el impacto en el crecimiento podría oscilar entre una décima y ocho décimas, dependiendo de la evolución del conflicto. Este enfoque flexible refleja la dificultad de realizar previsiones precisas en un contexto tan volátil.

Además, el Gobierno ha revisado al alza sus estimaciones sobre el deflactor del PIB, un indicador que se asemeja a la inflación, que se espera que alcance el 3,1% debido a los efectos del aumento de los precios energéticos derivados del conflicto. Esta revisión es significativa, ya que implica que el costo de vida podría aumentar, lo que a su vez afectaría el poder adquisitivo de los consumidores y la dinámica del mercado interno.

Desde el punto de vista fiscal, el déficit público de España ha disminuido desde un 10,3% del PIB en 2020 hasta un 2,1% a finales de 2025, gracias a la implementación de políticas de austeridad y ajustes en el gasto. El objetivo del Gobierno es continuar reduciendo el déficit hasta un 1,6% para 2026, lo que podría ser complicado si la guerra en Oriente Medio se prolonga y afecta la economía de manera más severa. La deuda pública, por su parte, se espera que se mantenga por debajo del 100% del PIB, aunque estas cifras están sujetas a cambios dependiendo de la evolución del conflicto.

A medida que se desarrollan los acontecimientos en Oriente Medio, es crucial que los inversores y analistas sigan de cerca las actualizaciones del Gobierno español y del Banco de España. La próxima actualización de las previsiones económicas se espera en unas semanas, lo que podría proporcionar una visión más clara sobre el impacto real de la guerra en la economía española. Además, el comportamiento de los precios energéticos y su efecto en la inflación serán indicadores clave a monitorear en los próximos meses, ya que podrían influir en las decisiones de política monetaria del Banco Central Europeo y, por ende, en la economía de la zona euro en su conjunto.