- El costo de transportar soja desde el Mato Grosso hasta China fue de 126 dólares por tonelada en 2025.
- De los 126 dólares, 88,90 dólares correspondieron al transporte en camión hasta el puerto de Santos, más del doble que el costo de exportación.
- Actualmente, se utilizan 200.000 camiones para el transporte de la cosecha, aunque solo 130.000 serían necesarios con más capacidad de almacenamiento.
- Solo el 12,5% de las rodovías en Brasil están pavimentadas, y el 62,1% de ellas están en condiciones regulares, malas o pésimas.
- El gobierno federal busca que el 32% de las carreteras federales estén bajo gestión privada para finales de 2026.
- Se estima que se requieren inversiones de al menos el 2,3% del PIB en infraestructura para mejorar la eficiencia del transporte en Brasil.
La infraestructura logística en Brasil enfrenta serias limitaciones que afectan la competitividad del sector agropecuario. A pesar de algunos avances recientes, como las concesiones rodoviarias y la inauguración del eje ferroviario Norte-Sur, los costos de transporte siguen siendo un gran obstáculo. Un estudio del Grupo de Extensión y Investigación en Logística Agroindustrial de la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiróz (Esalq-LOG) revela que el costo de transportar soja desde el Mato Grosso hasta China en 2025 fue de 126 dólares por tonelada, de los cuales 88,90 dólares correspondieron al trayecto en camión de 2.000 km hasta el puerto de Santos. Este costo es más del doble que los 37 dólares por tonelada necesarios para llevar el grano desde el puerto hasta su destino final, que se encuentra a 20.000 km de distancia.
La dependencia del transporte por camión es alarmante, ya que actualmente se utilizan alrededor de 200.000 camiones para el traslado de la cosecha, cuando solo 130.000 serían necesarios si existiera una mayor capacidad de almacenamiento. La situación se agrava por el hecho de que solo el 12,5% de las rodovías en Brasil están pavimentadas, y más de la mitad de las carreteras se encuentran en condiciones regulares, malas o pésimas. Esta deficiencia en la infraestructura provoca pérdidas anuales del 1,5% de los granos debido a fallas en el transporte y almacenamiento.
La secretaria nacional de Transporte Rodoviario, Viviane Esse, enfatiza que Brasil es competitivo en la producción agrícola, pero esta competitividad se ve amenazada por los altos costos de transporte. El gobierno federal ha lanzado un programa de concesiones rodoviarias que busca que, para finales de 2026, el 32% de las carreteras federales estén bajo gestión privada. Sin embargo, la Confederación de Agricultura y Ganadería de Brasil (CNA) sostiene que se requieren inversiones de al menos el 2,3% del PIB en infraestructura para lograr un sistema de transporte más eficiente y multimodal.
Recientemente, se han realizado avances en los puertos del Arco Norte, que han comenzado a recibir parte de la cosecha cultivada al norte del paralelo 16° S, donde se concentra el 70% de la producción de soja y maíz. A pesar de estos avances, la infraestructura sigue siendo insuficiente, y los accesos a los nuevos terminales son precarios, lo que limita la expansión del uso de estos puertos en comparación con los del sur y sureste del país. Proyectos de terminales privados están en marcha, pero la mejora de la infraestructura es esencial para que estos esfuerzos sean efectivos.
Los especialistas coinciden en que es fundamental ampliar y optimizar el modal ferroviario. El Ministerio de Transportes ha anunciado una agenda para aumentar la participación del ferrocarril en la logística nacional, con inversiones estimadas en 140.000 millones de reales y la realización de ocho subastas hasta fin de año. Sin embargo, la viabilidad de nuevos proyectos ferroviarios, como la Ferrogrão, que conectaría Sinop a Miritituba, depende de decisiones judiciales que aún están pendientes. La falta de seguridad jurídica y previsibilidad en la inversión es un obstáculo significativo para el desarrollo de la infraestructura ferroviaria en Brasil.
En resumen, el panorama logístico en Brasil es crítico y requiere atención urgente. Los altos costos de transporte afectan la rentabilidad del sector agropecuario, que es vital para la economía brasileña y, por ende, para la región. Los inversores deben estar atentos a las reformas en infraestructura y los avances en los proyectos de concesiones, ya que estos cambios podrían influir en la competitividad de las exportaciones agrícolas brasileñas y, por extensión, en los mercados de la región, incluido Argentina.
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