La Cámara de Diputados de Brasil ha aprobado el Proyecto de Ley PLP 55/2026, que permite a los municipios y al Distrito Federal renunciar a la recaudación del Impuesto sobre Servicios (ISS) en actividades relacionadas con la Copa del Mundo de Fútbol Femenino de 2027. Esta medida, que se encuentra en camino hacia el Senado, responde a exigencias de la FIFA y busca facilitar la organización del evento, que se llevará a cabo entre el 24 de junio y el 25 de julio de 2027. Se estima que la Copa generará un movimiento económico de aproximadamente 1.2 mil millones de dólares, aunque también representará una presión significativa sobre las finanzas municipales antes de que comience el torneo.

El impacto fiscal de esta renuncia es exclusivo para los municipios, ya que el ISS es un impuesto de competencia local. En 2014, durante la Copa del Mundo masculina, Brasil ya había experimentado una situación similar, con una renuncia fiscal estimada en 1 mil millones de reales. Sin embargo, el impacto de esta medida no se reflejará en los presupuestos estatales o de la Unión, lo que significa que las autoridades locales deberán gestionar cuidadosamente sus finanzas para compensar la pérdida de ingresos. Las ciudades que albergarán partidos son Fortaleza, Salvador, São Paulo, Río de Janeiro, Porto Alegre, Brasilia, Recife y Belo Horizonte.

La renuncia fiscal no es automática y dependerá de la aprobación de leyes específicas en cada ciudad sede. Esto significa que habrá variaciones en el impacto fiscal entre las diferentes localidades. La renuncia se aplicará a la cadena de servicios vinculados al torneo, incluyendo infraestructura, logística y transmisión, pero estará limitada a empresas que ya se benefician de incentivos federales. Esto podría restringir el alcance de los beneficios económicos esperados, ya que no todas las empresas locales podrán beneficiarse de esta medida.

El efecto inmediato de la renuncia al ISS será una presión sobre el flujo de caja de los municipios, dado que este impuesto representa una parte importante de sus ingresos. Según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), el sector de servicios representa más del 60% del PIB brasileño. Aunque se espera que eventos de gran magnitud como la Copa del Mundo impulsen la ocupación hotelera y el consumo en bares y restaurantes, la compensación fiscal no será automática. Experiencias pasadas sugieren que las ganancias fiscales derivadas del aumento en el turismo y el consumo pueden no ser suficientes para equilibrar las pérdidas por la renuncia fiscal.

Para los inversores y las empresas que operan en Brasil, es crucial monitorear cómo cada ciudad sede manejará su legislación local en relación con la renuncia fiscal. Las ciudades con mayor capacidad para atraer turistas y generar actividad económica durante el evento probablemente verán un impacto más positivo en sus finanzas a largo plazo. Por otro lado, aquellos municipios con menor margen fiscal podrían enfrentar desafíos significativos, especialmente si no logran atraer visitantes una vez que finalice el torneo. Los próximos meses serán determinantes para observar cómo se desarrollan las leyes locales y cómo se preparan las ciudades para maximizar los beneficios económicos de la Copa del Mundo.

En resumen, la Copa del Mundo Femenina de 2027 en Brasil representa una oportunidad económica significativa, pero también plantea riesgos fiscales para las ciudades anfitrionas. La gestión adecuada de la renuncia fiscal y la capacidad de cada municipio para capitalizar el evento serán factores clave para determinar el éxito económico a largo plazo de esta competencia internacional.