- La presión sobre los márgenes en el agronegocio brasileño se ha intensificado debido al conflicto en el Medio Oriente, que afecta costos logísticos y de petróleo.
- La tasa Selic podría reducirse en 0,25 puntos, pero esto no aliviará significativamente la carga de los productores endeudados.
- Las cosechas siguen siendo fuertes, especialmente en café y proteína animal, aunque la incertidumbre sobre costos persiste.
- La recuperación del sector podría tardar entre uno y dos años, lo que requiere que los productores se preparen para un entorno volátil.
- El Santander busca ofrecer soluciones personalizadas a los productores, con un enfoque en el diagnóstico individual de sus necesidades.
La situación del agronegocio en Brasil ha empeorado en los últimos seis meses, según Carlos Aguiar, director de agronegocios del Santander. Este deterioro se ha acentuado tras los llamados "días de oro" que vivió el sector post-pandemia. La presión sobre los márgenes, especialmente en cultivos clave como la soja y el maíz, se ha intensificado, afectada por el conflicto geopolítico en el Medio Oriente. Este conflicto no solo ha impactado la logística, sino que también ha elevado los costos del petróleo, lo que a su vez incrementa los gastos de flete, un aspecto crítico dado que Brasil depende de la importación de fertilizantes y de un sistema de transporte interno eficiente.
El director del Santander destacó que el entorno actual sigue siendo muy restrictivo. A pesar de que se anticipa una reducción de la tasa Selic en 0,25 puntos porcentuales, esto no será suficiente para aliviar la carga de los productores. Con proyecciones que sitúan la tasa de interés en torno al 13% para fin de año, Aguiar enfatiza que tanto un 15% como un 13% no representan un cambio significativo para aquellos que ya están endeudados. Esto sugiere que el alivio esperado por la caída de tasas será mínimo, lo que mantiene a los productores en una situación financiera complicada.
A pesar de estos desafíos, el director del banco subrayó que no hay problemas en la producción en sí. Las cosechas continúan siendo fuertes, y sectores como el café y la proteína animal están experimentando momentos más favorables. Sin embargo, la incertidumbre sobre la duración del conflicto en el Medio Oriente complica aún más la situación, ya que no se vislumbran señales claras de una caída en los costos operativos. Aguiar estima que, incluso si el conflicto se resuelve pronto, el mercado podría tardar hasta seis meses en normalizarse.
Para los inversores y productores, la gestión financiera se vuelve crucial en este contexto. Aguiar advierte que muchos productores, especialmente los arrendatarios, enfrentan dificultades para acceder al crédito y están lidiando con márgenes muy ajustados. La recomendación es que aquellos que están en una situación de alta deuda consideren renegociar con los bancos, mientras que los productores más capitalizados podrían buscar oportunidades de expansión. Sin embargo, el camino hacia la recuperación del sector podría extenderse entre uno y dos años, lo que implica que los productores deben prepararse para un entorno volátil y desafiante.
Finalmente, el Santander se ha enfocado en ofrecer soluciones personalizadas a los productores, entendiendo que cada uno tiene necesidades específicas. Con un objetivo de mantener una cartera de crédito agro estable en aproximadamente R$ 50 mil millones, el banco busca escuchar y diagnosticar las necesidades de los productores de manera individual. En este sentido, la feria Agrishow ha sido una plataforma clave para establecer este diálogo, con una expectativa de cerrar el evento con alrededor de R$ 1,4 mil millones en negocios, aunque con un tono más cauteloso debido al entorno actual.
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