Durante marzo de 2026, Argentina registró un déficit externo de USD 88 millones, el más bajo en lo que va del año. Este dato marca el sexto mes consecutivo de déficit en la cuenta corriente cambiaria, aunque la magnitud de la caída es notable en comparación con meses anteriores. La remisión de utilidades, que superó por primera vez desde 2016 al pago de intereses de la deuda, y un superávit comercial históricamente alto, fueron factores determinantes en esta reducción del déficit.

La remisión de utilidades alcanzó los USD 876 millones en marzo, lo que representa un récord mensual desde 2010. Este cambio se debe a la salida del cepo parcial en abril de 2025, que permitió que las empresas comenzaran a repatriar utilidades. Por otro lado, el turismo generó un déficit de USD 522 millones, mientras que los intereses de la deuda representaron una salida de USD 444 millones. A pesar de estos números preocupantes, el ingreso de divisas por comercio de bienes fue de USD 1.737 millones, lo que contribuyó a mitigar el impacto negativo de la fuga de capitales.

Desde la liberalización del cepo, la fuga de capitales ha sido significativa, alcanzando USD 39.500 millones netos. Esto ha llevado a que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) mantenga un equilibrio en las reservas, aunque en marzo se observó un rojo financiero pronunciado debido a la fuga y los pagos de deuda a organismos multilaterales. La cuenta financiera, que incluye los dólares prestados, mostró un déficit de USD 871 millones en marzo, lo que indica que la situación de las reservas es delicada.

El economista Roberto Frenkel ha enfatizado la necesidad de un ajuste del tipo de cambio para lograr un superávit en la cuenta corriente y acumular reservas legítimas. La balanza comercial, que es crucial para compensar los déficits crónicos, ha mostrado un desempeño sólido, pero la dependencia de la remisión de utilidades y el turismo para generar ingresos en divisas es un riesgo que no se puede ignorar. La caída de las importaciones para inversión, debido al estancamiento de la industria, también plantea desafíos para el futuro.

Mirando hacia adelante, los inversores deben estar atentos a la evolución de la cuenta corriente y las políticas del BCRA. La próxima publicación de datos sobre la balanza comercial y la cuenta corriente será fundamental para evaluar la sostenibilidad de la economía argentina. Además, el impacto de la megadevaluación de diciembre de 2023 aún se siente en la actividad económica, lo que podría influir en la dinámica de las reservas y el tipo de cambio en los próximos meses.