- Los bancos han restringido significativamente los estándares crediticios para préstamos a empresas y hogares en 2026.
- La morosidad del sistema financiero alcanzó un 6,7% en febrero, casi cuatro veces más que el año anterior.
- La tasa mayorista TAMAR ha caído del 30% al 22,5% en abril, pero las tasas para consumidores siguen por encima del 70%.
- El EMAE mostró una caída del 2,6% en febrero, reflejando un deterioro en la actividad económica.
- Se espera un moderado aumento en la demanda de crédito en el segundo trimestre, especialmente entre grandes empresas.
El inicio de 2026 ha traído consigo un endurecimiento significativo en las condiciones de acceso al crédito en Argentina, a pesar de la reciente baja en las tasas de interés. Según la Encuesta de Condiciones Crediticias del Banco Central (BCRA), los bancos han restringido los estándares crediticios para préstamos tanto a empresas como a hogares. Este cambio se produce en un contexto donde la demanda de créditos ha disminuido notablemente, lo que refleja una combinación de morosidad récord y un enfriamiento en la actividad económica.
Durante el primer trimestre de 2026, se observó que los bancos reportaron una caída en la demanda de préstamos en todos los segmentos, con un impacto más marcado en las pequeñas y medianas empresas (pymes). Las entidades financieras han comenzado a otorgar menores montos, plazos más cortos y mayores exigencias de garantías. Esta tendencia de endurecimiento se produce en un entorno donde la morosidad ha alcanzado niveles alarmantes, con un 6,7% del total de créditos en febrero, casi cuatro veces más que el año anterior. En el caso de los hogares, la morosidad se eleva al 11,2%, el mayor nivel desde 2008.
La baja en las tasas de interés, que ha llevado la tasa mayorista TAMAR de un 30% a un 22,5% en abril, no ha logrado traducirse en un aumento significativo en la concesión de créditos. Aunque los bancos han flexibilizado encajes y aumentado la liquidez, el costo del dinero para los consumidores sigue siendo elevado, con tasas de préstamos personales que rondan el 70% anual y financiamiento con tarjeta cerca del 78%. Esta situación sugiere que, a pesar de los esfuerzos del BCRA por estimular el crédito, el impacto en la economía real sigue siendo limitado.
El contexto económico también es preocupante. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) mostró una caída del 2,6% en febrero, lo que refleja un deterioro en sectores clave como la industria y el comercio. La consultora Econviews ha señalado que la actividad económica se ha desplomado debido a salarios reales deteriorados y un ingreso disponible en descenso. Esta situación se traduce en una menor inversión y en la postergación de proyectos por parte de las empresas, lo que a su vez afecta la demanda de crédito.
De cara al futuro, los bancos prevén un moderado aumento en la demanda de crédito para el segundo trimestre, especialmente entre las grandes empresas. Sin embargo, la recuperación del crédito se presenta como un desafío complejo, dado el alto nivel de morosidad y la incertidumbre económica. Los analistas sugieren que, sin un cambio en la tendencia de morosidad y con un entorno inflacionario persistente, el crédito seguirá siendo un canal limitado para la recuperación económica en Argentina. Los próximos meses serán cruciales para observar si las condiciones crediticias logran suavizarse y si la actividad económica comienza a mostrar signos de mejora.
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