La preocupación por el crecimiento económico en Argentina se ha intensificado, reflejándose en las declaraciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y en el análisis de los inversores. En su comunicado del 15 de abril, el FMI subrayó la necesidad de que el gobierno argentino logre un equilibrio entre la desinflación, la estabilidad externa y el crecimiento. Este cambio de enfoque es crucial, ya que sin un crecimiento sostenido, las políticas implementadas por el presidente Javier Milei podrían verse amenazadas de cara a las elecciones de 2027.

Desde fines de febrero, el equipo económico argentino ha mostrado una creciente preocupación por la falta de crecimiento, lo que ha llevado a una reducción significativa de las tasas de interés. Por ejemplo, las tasas de depósitos mayoristas cayeron del 36,5% a cerca del 22%, mientras que las tasas de adelantos a empresas disminuyeron del 47,2% al 25,8%. Sin embargo, los datos de actividad económica de febrero revelan que la economía argentina opera en dos velocidades: mientras que el sector primario creció a tasas interanuales cercanas al 10%, la manufactura y el comercio se contrajeron un 8,7% y un 7%, respectivamente.

La contracción del 2,6% en la actividad económica de febrero en comparación con enero y del 2,12% respecto a febrero de 2025, plantea serias dudas sobre la capacidad del gobierno para reactivar la economía. A pesar de que el mes tuvo solo 18 días hábiles, lo que podría haber influido en los resultados, la tendencia general indica un estancamiento desde la implementación del nuevo esquema monetario en abril del año pasado. Además, el mercado laboral muestra señales de debilidad, con caídas en el salario real y un empleo estancado en el primer trimestre de 2026.

El desafío para el gobierno es lograr un crecimiento más generalizado antes de que comience la carrera electoral de 2027. A fin de año, se anticipa que los gobernadores adelantarán las elecciones provinciales, lo que podría influir en la dinámica política nacional. Si la economía no muestra signos de recuperación, la popularidad de Milei podría verse afectada, abriendo la puerta a una candidatura competitiva del peronismo. En este sentido, el riesgo país podría aumentar si los inversores perciben que la elección está abierta, lo que podría llevar a una aceleración en la compra de dólares y a una mayor volatilidad en los mercados.

A medida que el gobierno enfrenta vencimientos de deuda significativos en 2027, que superan los 36.000 millones de dólares, la necesidad de financiarse adecuadamente se vuelve urgente. La falta de emisión de deuda en el primer bimestre de 2026, cuando el apetito por el riesgo de países emergentes era alto, ha dejado a Argentina en una posición vulnerable. Aunque se ha anunciado un crédito de aproximadamente 5.000 millones de dólares a través de garantías del Banco Mundial, esto es insuficiente para cubrir los pagos de deuda de 2027. La situación exige que el gobierno cambie su enfoque y busque activamente la emisión en el mercado para evitar problemas en un año electoral.

Finalmente, el gobierno está tomando medidas para reanimar la actividad económica, acelerando concesiones en infraestructura y buscando estimular las exportaciones, que podrían superar los 100.000 millones de dólares este año. Sin embargo, la reducción de tasas de interés es la herramienta más significativa en su arsenal para reactivar el crédito. A pesar de que la baja en las tasas no ha llevado a una depreciación del peso, la pregunta que queda es cómo se comportará el tipo de cambio en el segundo semestre, cuando los flujos de dólares disminuyan. La estrategia del BCRA podría incluir una depreciación controlada del peso para apoyar a los sectores más afectados, como la manufactura y la construcción.