Los inversores extranjeros han incrementado su participación en activos financieros en pesos, alcanzando un total de u$s3.700 millones al cierre de 2025. Este monto representa un crecimiento del 85% respecto a los u$s2.000 millones de finales de 2024 y un notable aumento del 165% en comparación con diciembre de 2023, coincidiendo con la asunción de Javier Milei como presidente. Este fenómeno se enmarca dentro de una estrategia de carry trade, donde los inversores buscan beneficiarse de las tasas de interés en pesos, que se espera que superen el avance del tipo de cambio.

El Banco Central de Argentina, en una reciente exposición en Washington, reveló que la cifra de u$s3.700 millones está compuesta por aproximadamente u$s2.000 millones en bonos del Tesoro y más de u$s1.700 millones en instrumentos del BCRA. Este crecimiento en la tenencia de activos locales sugiere que, durante los primeros meses de 2026, han ingresado nuevos jugadores internacionales al mercado argentino, lo que podría reflejarse en informes futuros. Sin embargo, a pesar de este aumento, no se observan señales de alarma que sugieran un riesgo inmediato para el tipo de cambio.

Históricamente, la participación de inversores extranjeros en el mercado argentino ha sido volátil. Durante el gobierno de Mauricio Macri, entre 2017 y 2019, se registraron salidas masivas de capitales que llevaron a fuertes devaluaciones y crisis financieras. En ese entonces, la tenencia de activos en pesos por parte de extranjeros alcanzaba los u$s30.700 millones, lo que representaba un mayor riesgo de presión sobre el tipo de cambio. En contraste, la actual participación de u$s3.700 millones es solo un 10% de aquella cifra, lo que sugiere que el impacto de una posible salida masiva sería considerablemente menor en la actualidad.

Los analistas advierten que, aunque el carry trade puede implicar riesgos para el mercado cambiario, estos dependen en gran medida del comportamiento de los inversores. En caso de que se produzca un desarme masivo de posiciones, ya sea por parte de inversores locales o extranjeros, podría haber presiones sobre las tasas de interés y el tipo de cambio. Sin embargo, los expertos como Gabriel Caamaño señalan que este tipo de movimientos no ocurren sin un catalizador, como una noticia negativa que altere las expectativas del mercado. Por el momento, el entorno político y económico parece estable, lo que reduce la probabilidad de un desarme abrupto.

Mirando hacia el futuro, es importante considerar que el año 2026 no es electoral, lo que podría contribuir a una menor volatilidad en el mercado. Sin embargo, algunos analistas no descartan la posibilidad de desarmes parciales de posiciones en pesos, lo que podría generar un leve impulso al tipo de cambio. A medida que se acerquen las elecciones de 2027, las expectativas sobre un posible regreso del kirchnerismo al poder podrían influir en el comportamiento de los inversores. Por lo tanto, aunque el riesgo de una crisis inmediata es bajo, la situación debe ser monitoreada de cerca, especialmente en el contexto de las decisiones del Banco Central y la evolución de las reservas.

En resumen, la creciente participación de inversores extranjeros en el mercado de bonos en pesos refleja un interés renovado en la economía argentina, pero también plantea preguntas sobre la estabilidad del tipo de cambio en caso de cambios bruscos en el comportamiento del mercado. La combinación de controles cambiarios y un entorno macroeconómico relativamente ordenado sugiere que, por ahora, el riesgo de una crisis cambiaria es manejable.