En Perú, la Beca Generación del Bicentenario (BGB) ha sido objeto de atención reciente debido a su escaso financiamiento, que representa apenas el 0,028% del presupuesto anual de educación. Este programa, que ha otorgado 2.785 becas a estudiantes peruanos de alto rendimiento académico desde 2013, enfrenta un contexto complicado donde cerca de 300 jóvenes admitidos en universidades de prestigio no podrán postular a las 150 plazas disponibles anualmente. La situación se agrava por la decisión del gobierno de destinar aproximadamente S/20 mil millones en rescates a Petro-Perú desde 2022, lo que ha limitado aún más los recursos para la educación superior.

El Congreso también ha jugado un papel en esta crisis presupuestaria, al aprobar medidas que reducirían la recaudación fiscal en S/34.564 millones. A su vez, ha incrementado su propio presupuesto en un promedio de S/366 millones anuales desde 2022, lo que contrasta fuertemente con la escasa asignación a la BGB. Solo en el último año, el aumento del presupuesto del Congreso, equivalente a S/485 millones, podría haber cubierto más de la mitad del déficit que enfrenta Pronabec, la entidad encargada de gestionar estas becas.

La BGB, aunque pequeña en términos de financiamiento, tiene un impacto significativo en la formación de capital humano avanzado en Perú. Este programa no solo busca cerrar la brecha entre la oferta y la demanda de talento en el mercado laboral, donde el 90% de las empresas reportan dificultades para encontrar trabajadores calificados, sino que también actúa como un canal de movilidad social intergeneracional. Los beneficiarios de la beca, en su mayoría provenientes de universidades públicas y de regiones fuera de Lima, tienen una tasa de empleo informal significativamente menor y perciben ingresos un 63,5% más altos que aquellos con solo educación de pregrado.

El impacto de la BGB se extiende más allá de los beneficiarios directos. Un estudio reciente indica que el 75,9% de los becados regresa a Perú tras completar sus estudios, contribuyendo así a la educación y formación de nuevas generaciones. Esto sugiere que la inversión en la BGB no solo beneficia a los individuos, sino que también tiene el potencial de elevar la productividad del país a largo plazo. Sin embargo, cada año que pasa sin la inversión adecuada significa que Perú pierde la oportunidad de formar a futuros líderes en campos críticos como la ingeniería, la medicina y la investigación.

Mirando hacia el futuro, es crucial que el Ejecutivo peruano reevalúe sus prioridades y asegure los recursos necesarios para la BGB. La falta de acción podría resultar en que otro grupo de estudiantes talentosos quede excluido de la posibilidad de acceder a educación de calidad en el extranjero, no por falta de mérito, sino por la falta de voluntad política. Con la situación actual, los próximos meses serán decisivos para determinar si se realizarán cambios en la asignación presupuestaria que permitan a más jóvenes acceder a estas oportunidades educativas vitales.