El Banco Central de Argentina realizó compras de divisas por un total de US$ 80 millones este viernes, acumulando así US$ 2.379 millones en el mes de abril y US$ 6.765 millones en lo que va del año. Este aumento en las reservas se produce en un contexto donde el tipo de cambio mayorista se mantiene relativamente estable, cotizando actualmente en $1.399, muy por debajo del techo de la banda cambiaria establecido en $1.693. Este cambio de estrategia por parte del Gobierno, que había mantenido al Central fuera del mercado cambiario durante más de un año, responde a la necesidad de aumentar las reservas internacionales, que hoy alcanzan los US$ 46.184 millones, un incremento significativo desde los US$ 41.167 millones a finales de 2025.

Desde el 5 de enero de este año, el Gobierno argentino revirtió la política cambiaria anterior que limitaba las compras del Banco Central. Antes de esta fecha, el Central no había realizado compras de dólares desde el levantamiento del cepo cambiario, lo que había generado preocupación entre analistas y organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional. La decisión de reactivar las compras se tomó en respuesta a las advertencias sobre la dificultad de acumular reservas, especialmente en un contexto donde las exportaciones y la colocación de deuda privada han mejorado el flujo de divisas al país.

El saldo comercial de Argentina en el primer trimestre de 2026 fue de US$ 5.508 millones, el más alto en términos nominales de la historia. Este aumento en el comercio exterior ha sido impulsado por un incremento en las exportaciones, así como por la emisión de obligaciones negociables por parte de las empresas, que han liquidado US$ 6.800 millones en el mercado cambiario. Este flujo de divisas ha permitido que el tipo de cambio se haya depreciado un 4% en lo que va del año, lo que ha beneficiado a los importadores y ha generado un clima de optimismo en el mercado cambiario.

Sin embargo, a pesar de este panorama favorable, comienzan a surgir señales de alerta. El alto volumen de operaciones registrado el viernes, que alcanzó los US$ 954 millones, sugiere un aumento en la demanda de divisas. Esto puede ser un indicativo de que los inversores están buscando refugio en dólares ante la caída de las tasas de interés en pesos, que han perdido atractivo. La inflación, que se mantiene en torno al 3% mensual, junto con el aumento del desempleo y la desaceleración de la actividad económica, son factores que podrían complicar la situación en el corto plazo. La estrategia del Banco Central de alcanzar una meta de compras de US$ 10.000 millones para este año podría verse amenazada si la demanda de divisas continúa en aumento.

A futuro, es crucial observar cómo evolucionan las tasas de interés en pesos y su impacto en el mercado cambiario. La situación se complica aún más con la proximidad de la cosecha gruesa, que tradicionalmente incrementa el flujo de divisas. Sin embargo, si la inflación y el desempleo continúan en aumento, podrían surgir presiones sobre el tipo de cambio, lo que obligaría al Banco Central a ajustar su estrategia de intervención en el mercado. La próxima reunión del Comité de Política Monetaria, programada para el mes de mayo, será un evento clave para determinar la dirección de la política cambiaria y monetaria en el país.