- La mora en los créditos familiares alcanzó un 11,2% en febrero de 2026.
- El ratio de morosidad en el sector privado se sitúa en 6,7%, un aumento de 0,3 puntos respecto a enero.
- 28 de los 30 bancos analizados reportaron un incremento en los préstamos con atrasos en los pagos.
- Las tasas de interés de los créditos personales se mantienen cercanas al 70% TNA, con un costo financiero total que puede alcanzar el 100% anual.
- La morosidad en los hogares se cuadruplicó en un año y medio, pasando del 2,5% en octubre de 2024 al 11,2% en 2026.
El Banco Central de Argentina ha reportado un aumento en la mora de créditos al sector privado, alcanzando un ratio de irregularidad del 6,7% en febrero de 2026, lo que representa un incremento de 0,3 puntos porcentuales en comparación con enero. Este aumento es parte de una tendencia preocupante que ha escalado a lo largo de los últimos meses, especialmente en el segmento de los hogares, donde la mora se ha situado en un alarmante 11,2%. Por otro lado, el ratio de morosidad en las empresas es significativamente más bajo, ubicándose en 2,9%. Estos niveles de morosidad son los más altos en dos décadas, superando cifras que ya habían sido alcanzadas a finales del año anterior.
La situación de los créditos personales es particularmente crítica. Según un análisis de la consultora 1816, el problema de la morosidad no se limita a una o dos entidades bancarias, sino que se manifiesta como un fenómeno macroeconómico. De los 30 bancos analizados, 28 reportaron un aumento en el volumen de préstamos con atrasos en los pagos. Esto indica que la dificultad de los hogares para cumplir con sus obligaciones crediticias es un problema generalizado, lo que podría tener implicaciones más amplias para la economía argentina.
Un factor clave que contribuye a la persistencia de la morosidad es el alto costo financiero que enfrentan los hogares. Las tasas de interés de los créditos personales se mantienen elevadas, con una tasa nominal anual (TNA) cercana al 70%. Al considerar otros cargos, como gastos administrativos e impuestos, el costo financiero total (CFT) se aproxima al 100% anual. Esta carga financiera, combinada con la elevada tasa de morosidad, crea un entorno desfavorable para los deudores, lo que a su vez alimenta un ciclo de impagos.
La consultora EcoGo ha señalado que la morosidad en los hogares se ha cuadruplicado en un año y medio, pasando de un 2,5% en octubre de 2024 a la actual cifra del 11,2%. Este aumento dramático en la morosidad refleja no solo la presión económica que enfrentan las familias argentinas, sino también la falta de previsibilidad en la política monetaria del gobierno, lo que dificulta la planificación financiera de los hogares. La incertidumbre sobre las tasas de interés futuras puede llevar a una mayor acumulación de deudas y, en consecuencia, a un aumento en la morosidad.
A medida que se avanza en 2026, es crucial monitorear cómo estas tendencias de morosidad pueden afectar la estabilidad del sistema financiero argentino. La alta tasa de morosidad podría llevar a los bancos a adoptar políticas más restrictivas en la concesión de créditos, lo que a su vez podría frenar el consumo y la inversión. Además, la situación en Brasil, el principal socio comercial de Argentina, también podría influir en la dinámica de los créditos y la economía en general. Los inversores deben estar atentos a las decisiones del Banco Central y a los informes económicos que puedan indicar cambios en la política monetaria o en las condiciones del mercado.
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