La guerra entre Estados Unidos e Irán ha tenido un impacto significativo en la economía global, y Brasil no ha sido la excepción. Según la última Sondagem Industrial de la Confederação Nacional da Indústria (CNI), el precio promedio de las materias primas en Brasil ha aumentado drásticamente, alcanzando un incremento de 10,8 puntos en el primer trimestre de 2026. Este aumento se debe principalmente a la escalada de los precios del petróleo, que ha subido un 72,97% desde el inicio del año, alcanzando los 105,31 USD por barril para el Brent y 94,39 USD para el WTI, lo que ha generado una presión inflacionaria considerable sobre el sector industrial.

El aumento en los precios de las materias primas ha llevado a un cambio en la percepción de los empresarios sobre la situación financiera de sus empresas. En el último trimestre de 2025, solo el 17,3% de los encuestados mencionaba el alto costo de las materias primas como un problema significativo; sin embargo, esta cifra ha saltado a 30,8% en el primer trimestre de 2026. Este cambio refleja una creciente preocupación por los costos de producción, que ahora superan incluso a las altas tasas de interés, que anteriormente eran la principal preocupación de los empresarios.

La carga tributaria sigue siendo el principal obstáculo para el sector, con un 34,8% de los empresarios señalando este factor como el más problemático. Sin embargo, el descontento con la situación financiera ha aumentado, con un índice de satisfacción que ha caído de 50,1 a 47,2 puntos en solo tres meses. Entre las pequeñas empresas, este índice es aún más bajo, alcanzando solo 42,6 puntos, lo que indica un clima de pesimismo creciente en el sector.

Además de los problemas de costos, los empresarios también enfrentan dificultades para acceder al crédito. A pesar de que la tasa Selic ha comenzado a bajar, aún se mantiene en un nivel elevado de 14,75% anual. El índice de acceso al crédito ha caído a 39 puntos, lo que indica que la situación se ha vuelto más crítica para las empresas industriales, que ya luchan por mantener su rentabilidad en un entorno de costos crecientes y demanda incierta.

A pesar de este panorama negativo, la producción industrial ha mostrado signos de recuperación, con un aumento en el índice de producción de 45,4 puntos en febrero a 53,7 puntos en marzo. Este incremento es típico para esta época del año, pero es importante monitorear si esta tendencia se sostiene en los próximos meses, especialmente dado el contexto de alta inflación y costos de insumos. Las empresas deberán adaptarse rápidamente a este nuevo entorno para sobrevivir y prosperar en un mercado cada vez más desafiante.