- El Gobierno argentino presenta un recálculo del desempleo, sugiriendo que la tasa real podría ser del 9,3% sin considerar planes sociales.
- Los salarios han mostrado una recuperación del 3% en septiembre según el SIPA, aunque siguen por debajo de la inflación.
- Desde que asumió Milei, el trabajo registrado ha disminuido en más de 180.000 puestos, mientras que el empleo informal ha crecido.
- El aumento de los costos de servicios públicos ha reducido el ingreso disponible de las familias, contribuyendo a la percepción de crisis.
- La evolución del ingreso disponible del hogar será un indicador clave a monitorear en los próximos meses.
El Gobierno argentino ha decidido enfrentar la creciente insatisfacción social, especialmente la sensación de que los ciudadanos no llegan a fin de mes. Javier Milei, presidente de la nación, había anticipado un "trimestre difícil" para los argentinos, pero el Ejecutivo está preparado para mostrar que los indicadores socioeconómicos, como el empleo y los salarios, no han empeorado. Utilizando datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), el Gobierno argumenta que la situación laboral es más favorable de lo que se percibe en las encuestas de opinión pública.
Para sustentar su posición, el Gobierno ha realizado un "recálculo" del desempleo, excluyendo a aquellos que recibían planes sociales del kirchnerismo, lo que les permite presentar una tasa de desempleo más baja. Según sus estimaciones, el desempleo en el primer trimestre de 2024 podría haber sido del 9,3% sin considerar a 950.000 trabajadores que estaban en programas sociales. Sin embargo, el Indec reportó una tasa de desempleo del 7,7%, lo que el Gobierno considera un indicador de mejora. Este tipo de ajustes en las cifras son parte de la estrategia para comunicar que la economía está en un camino de recuperación, a pesar de la percepción generalizada de crisis.
En cuanto a los salarios, la Secretaría de Trabajo ha señalado que, aunque los índices salariales han mostrado un deterioro en comparación con noviembre de 2023, hay una recuperación en los últimos meses. Sin embargo, esta recuperación no ha logrado superar la inflación, lo que ha dejado a los salarios un 4% por debajo de los niveles iniciales de la gestión de Milei. A pesar de esto, el Gobierno argumenta que el SIPA, que incluye bonos no remunerativos y otros ingresos, muestra un aumento del 3% en los salarios en septiembre, lo que sugiere que las empresas están compensando a los trabajadores de maneras que no se reflejan en los índices tradicionales.
La situación del empleo también presenta matices. Mientras que el trabajo registrado ha disminuido en más de 180.000 puestos desde que Milei asumió el cargo, el empleo informal y los monotributistas han crecido. Esto ha llevado al Gobierno a sugerir que ser un trabajador independiente no necesariamente implica precarización laboral. Sin embargo, el aumento de los costos de servicios públicos, que han superado la inflación, ha reducido el ingreso disponible de las familias, lo que contribuye a la sensación de que no se llega a fin de mes.
Mirando hacia el futuro, el Gobierno deberá enfrentar el desafío de mantener la percepción de estabilidad económica mientras lidia con la inflación y el costo de vida. La próxima evaluación de los indicadores económicos será crucial, especialmente con la llegada de las paritarias y la posibilidad de ajustes salariales. Los economistas sugieren que el ingreso disponible del hogar es un indicador más relevante en este contexto, y su evolución será un factor clave para medir el bienestar de los argentinos en los próximos meses. La situación en Brasil y su impacto en el comercio bilateral también será un aspecto a monitorear, dado que cualquier cambio en la economía brasileña podría repercutir en la economía argentina.
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