Associated British Foods (AB Foods), la empresa matriz de Primark, ha anunciado su intención de escindir su negocio textil del alimentario, un movimiento que, aunque tiene sentido en teoría, enfrenta varios desafíos en la práctica. Actualmente, AB Foods se encuentra valorado a seis veces su EBITDA estimado para 2026, lo que representa un descuento significativo en comparación con competidores como Inditex y H&M, que cotizan a múltiplos más altos. La escisión podría permitir que cada división se enfoque mejor en sus respectivos mercados, pero la situación actual de ambas unidades plantea interrogantes sobre el éxito de esta estrategia.

La división de moda de Primark, que vende vestidos a precios accesibles, ha sido descrita como "débil" en sus últimos resultados semestrales, lo que sugiere que la marca enfrenta una competencia feroz de otros gigantes de la moda rápida como Shein. A pesar de que la búsqueda de gangas podría beneficiar a Primark en un entorno de alta inflación, la presión sobre el consumidor y la competencia intensa limitan su atractivo. En el caso de la división alimentaria, la demanda ha sido lenta en Estados Unidos, y el negocio azucarero se enfrenta a desafíos adicionales debido a la popularidad de los fármacos para la pérdida de peso.

Si se considera que Primark podría generar un EBITDA de 1.600 millones de libras (1.800 millones de euros) en 2026, y se le aplica un múltiplo de 7,5 veces, el valor empresarial resultante podría superar los 12.000 millones de libras (14.000 millones de euros). Por otro lado, la división de alimentación podría alcanzar un valor de aproximadamente 6.500 millones de libras (7.500 millones de euros) si se le aplica un múltiplo de seis veces su EBITDA. En conjunto, estas cifras sugieren que la escisión podría resultar en un valor total de 18.500 millones de libras (21.300 millones de euros), lo que representaría un incremento del 20% respecto al valor actual de AB Foods.

Sin embargo, los inversores deberán ser pacientes, ya que la creación de dos empresas más pequeñas no garantiza que ambas puedan superar los desafíos que enfrentan actualmente. La debilidad del consumidor y la competencia en el sector de la moda rápida son factores que podrían seguir afectando a Primark en el corto plazo. Por su parte, la división de alimentación también necesita demostrar que puede adaptarse a un entorno de demanda débil y a la presión de nuevos productos en el mercado.

A futuro, será crucial observar cómo AB Foods implementa esta escisión y si las nuevas estructuras empresariales pueden atraer a los inversores. La evolución de la demanda en el sector alimentario y la capacidad de Primark para recuperar su atractivo en el mercado de moda serán indicadores clave. Los próximos resultados trimestrales de ambas divisiones, programados para el próximo mes, ofrecerán información adicional sobre su desempeño y la efectividad de la estrategia de escisión.