El presidente del Banco Central del Uruguay (BCU), Guillermo Tolosa, anunció que la entidad mantendrá la tasa de interés en 5,75%, en un contexto de incertidumbre global y presiones inflacionarias. Esta decisión marca una pausa en la serie de siete recortes consecutivos que había implementado el BCU. La inflación interanual a marzo se situó en 2,94%, por debajo del rango de tolerancia del 3%-6%, lo que refleja una baja en los precios de frutas y verduras, aunque la inflación subyacente, que excluye precios volátiles, se aceleró hasta 3,5%. Esto indica que, aunque la inflación general está controlada, existen presiones que podrían complicar el panorama económico.

Tolosa destacó que dos fuerzas opuestas están influyendo en la inflación: el aumento de los precios de la energía, que tiende a elevar la inflación, y la debilidad del dólar, que actúa como un factor desinflacionario. En este sentido, el BCU ha logrado mantener la inflación en niveles históricamente bajos, lo que beneficia tanto el poder adquisitivo de los uruguayos como la competitividad de las empresas. Desde junio de 2023, la inflación ha estado en un promedio de 4,6%, alineándose con la meta del BCU del 4,5%. Sin embargo, Tolosa enfatizó que no es deseable mantener la inflación en niveles tan bajos antes de un posible cambio en la meta inflacionaria.

El presidente del BCU también mencionó que la política monetaria ha mostrado resultados positivos, con tasas de interés para empresas que han caído a niveles de 2,5% reales, lo que ha impulsado una mayor demanda de crédito, creciendo más del 10%. Esto sugiere que la actividad económica se está sosteniendo, a pesar de las presiones externas. Además, el canal cambiario ha funcionado adecuadamente, permitiendo que la moneda uruguaya se desacople de sus pares regionales, lo que ha contribuido a la convergencia de la inflación hacia la meta establecida.

Sin embargo, Tolosa advirtió sobre los riesgos que enfrenta la economía uruguaya, especialmente en relación con la volatilidad de los precios energéticos y la trayectoria del dólar. La incertidumbre global, exacerbada por conflictos internacionales, podría generar presiones inflacionarias más duraderas. El BCU está monitoreando de cerca estos factores antes de tomar decisiones adicionales sobre la política monetaria. La gestión de expectativas se ha vuelto crucial, y Tolosa afirmó que la credibilidad institucional acumulada en los últimos años ha permitido que las expectativas de inflación se mantengan alineadas con la meta.

En cuanto a las proyecciones futuras, el BCU espera que la inflación converja hacia la meta en un horizonte de 24 meses. Sin embargo, el presidente del BCU enfatizó que cualquier cambio en la política monetaria dependerá de la evolución de los precios energéticos y del dólar, así como de la respuesta de la economía nacional a estos choques externos. La decisión de mantener la tasa de interés en 5,75% refleja un enfoque cauteloso y analítico en un entorno de alta volatilidad, donde cada decisión se calibrará cuidadosamente para cumplir con el mandato de controlar la inflación.