El Banco Central del Uruguay (BCU) decidió mantener su tasa de política monetaria en 5,75%, a pesar de que la inflación anual de marzo se situó en 2,94%, el nivel más bajo en décadas. Guillermo Tolosa, presidente del BCU, argumentó que la decisión se debe a la volatilidad global, especialmente por el conflicto en Medio Oriente, que ha mantenido los precios del petróleo en niveles elevados. Esta postura busca proteger la economía uruguaya de posibles riesgos inflacionarios que podrían surgir de un aumento en los precios de las materias primas.

La inflación subyacente, que excluye los precios más volátiles, se mantiene por encima del rango de tolerancia, aunque por debajo de la meta del 4,5%. Tolosa enfatizó que el BCU no considera que el trabajo esté terminado y que la baja inflación de marzo no debe llevar a un triunfalismo. A pesar de la caída en los precios de frutas y verduras, que contribuyó a la baja inflación, el BCU está atento a las presiones inflacionarias que podrían surgir de un aumento en los precios del petróleo y de un dólar global inestable.

El presidente del BCU también mencionó que el ciclo de recortes de tasas iniciado en 2025 ha comenzado a mostrar efectos positivos en la economía. Las tasas de interés para las empresas han disminuido, y el crédito en moneda nacional ha crecido más del 10%. Esto sugiere que el abaratamiento del crédito está impulsando la actividad económica, lo que podría ser un indicativo de una recuperación en el consumo y la inversión en Uruguay.

Sin embargo, Tolosa advirtió que la sequía podría afectar las proyecciones económicas para el año, y que a pesar de un primer trimestre positivo, se están revisando a la baja las expectativas de crecimiento. La mejor estimación de crecimiento para el primer trimestre se sitúa en un 0,8% trimestral desestacionalizado, lo que representa una mejora respecto al segundo semestre del año anterior. A pesar de esto, el BCU mantiene un enfoque cauteloso ante la incertidumbre externa.

La situación actual del BCU refleja un cambio en la política monetaria, donde se busca equilibrar el control de la inflación con el apoyo a la actividad económica. Tolosa destacó que las expectativas de inflación se mantienen ancladas en el objetivo del 4,5%, lo que representa un avance significativo en la credibilidad del BCU. La próxima publicación del Informe de Política Monetaria, que incluirá proyecciones detalladas, está programada para el próximo lunes, lo que podría ofrecer más claridad sobre la dirección futura de la política monetaria uruguaya.