Más de 40 economistas consultados por FocusEconomics han ajustado sus proyecciones para el tipo de cambio y la inflación en Argentina. Según el último informe, se espera que el dólar mayorista cierre diciembre de 2026 en $1.699, lo que representa una corrección a la baja respecto a estimaciones anteriores que lo ubicaban en $1.713. Este cambio en la expectativa se produce en un contexto donde el dólar ha mostrado una caída acumulada del 5,6% en lo que va del año, situándose actualmente en $1.375,5.

El análisis de los economistas revela que la estabilidad del tipo de cambio se debe a una combinación de factores, entre los que destacan una mayor oferta de divisas y una demanda privada contenida. A esto se suma una buena cosecha agrícola y un aumento en las exportaciones energéticas, que han contribuido a mejorar el flujo de dólares en el mercado. Sin embargo, a pesar de la proyección de un dólar más bajo, la inflación ha sido revisada al alza, con una expectativa de aumento de precios del 29% para todo 2026, dos puntos porcentuales más que en el informe anterior.

Este aumento en la proyección de inflación sugiere que, aunque el dólar pueda seguir funcionando como un ancla nominal, persisten tensiones inflacionarias que están relacionadas con precios regulados, combustibles y la dinámica interna de costos. Los analistas advierten que, a pesar de la aparente calma en el mercado cambiario, existen riesgos que podrían alterar este equilibrio, especialmente en el segundo semestre del año. La incertidumbre sobre la capacidad del Banco Central para mantener la estabilidad cambiaria y el manejo del calendario de deuda son puntos críticos a monitorear.

Para los inversores, la proyección de un dólar más tranquilo podría ofrecer oportunidades en el mercado de divisas, especialmente si se considera la posibilidad de que algunas entidades financieras estimen que el dólar podría cerrar por debajo del valor actual. Sin embargo, la inflación elevada plantea un riesgo para el poder adquisitivo y la rentabilidad de las inversiones en pesos. Aquellos que operan en el mercado de bonos y acciones deben estar atentos a cómo la política económica del gobierno y las decisiones del Banco Central impactarán en la dinámica del mercado.

De cara al futuro, es crucial observar cómo se desarrollan los acontecimientos después de julio, cuando se espera una mayor presión sobre el tipo de cambio y la inflación. Los próximos meses serán determinantes para evaluar si el gobierno podrá sostener la recuperación económica sin generar tensiones cambiarias. Además, la evolución del calendario de deuda y la capacidad del Banco Central para intervenir en el mercado serán factores clave que influirán en las expectativas del dólar y la inflación en el país.