El dólar global se apreció un 0,21% el miércoles, alcanzando los 98,58 puntos en el índice que mide su fortaleza frente a una cesta de monedas. Este aumento se produce en un contexto de alta volatilidad geopolítica, especialmente por las tensiones en Medio Oriente relacionadas con la guerra entre Estados Unidos e Irán. La demanda por el billete verde se ha visto impulsada por la búsqueda de activos refugio, mientras que los principales bancos centrales adoptan una postura de 'esperar y ver'.

Las tensiones en el estrecho de Ormuz, donde Irán capturó dos buques, han exacerbado la incertidumbre en los mercados. Este incidente se suma a una serie de eventos recientes que han puesto en duda la estabilidad de la tregua en la región. A pesar de que el presidente estadounidense Donald Trump extendió el alto el fuego para facilitar negociaciones, la falta de avances concretos ha mantenido a los inversores en un estado de alerta. La situación geopolítica ha llevado a los analistas a señalar que es complicado establecer una tendencia clara en los mercados, con advertencias sobre la fragilidad del clima actual.

En el ámbito monetario, los mercados han comenzado a ajustar sus expectativas sobre la política de tasas en Estados Unidos y otras economías desarrolladas. La probabilidad de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal ha disminuido, situándose en un 28% hacia fines de 2026. Esta percepción se ha visto reforzada por las declaraciones de Kevin Warsh, candidato a presidir la Fed, quien afirmó que no se han comprometido a realizar bajas de tasas. La próxima semana se llevarán a cabo reuniones de varios bancos centrales del G10, donde se espera que mantengan sin cambios sus políticas monetarias, lo que podría influir en la dirección del dólar.

En el mercado bursátil, las acciones estadounidenses lograron cerrar al alza, impulsadas por resultados corporativos sólidos y expectativas de estabilización geopolítica. El Dow Jones subió un 0,69%, el S&P 500 avanzó un 1,05% y el Nasdaq alcanzó un aumento del 1,64%, marcando máximos históricos de cierre. Este optimismo se basa en un crecimiento de ganancias cercano al 14% en la temporada de balances, con las grandes compañías tecnológicas liderando el dinamismo del mercado. Sin embargo, los analistas advierten que la evolución del conflicto en Medio Oriente y las decisiones de política monetaria serán determinantes para sostener el rally en las próximas semanas.

Por otro lado, los activos digitales han mostrado un comportamiento alcista, con el bitcoin subiendo más de un 4% y alcanzando niveles cercanos a los 79.500 dólares, su valor más alto desde enero. Este aumento refleja un mayor apetito por activos alternativos en medio de la volatilidad global. A medida que los inversores buscan diversificar sus carteras, los activos digitales podrían seguir ganando terreno, especialmente si las tensiones geopolíticas persisten y el dólar continúa consolidándose como refugio.