- Peabody ha entrado en concurso preventivo, validado por el Juzgado Comercial N°21.
- La empresa reporta deudas bancarias de casi $19.600 millones, sin incluir otros pasivos.
- Desde febrero de 2026, ha acumulado 168 cheques rechazados por casi $553 millones.
- La compañía ha trasladado parte de su producción a Paraguay, donde los costos son entre 30% y 35% más bajos.
- En 2026, las ventas de Peabody han caído a solo 83.676 unidades, con más de la mitad siendo importadas.
- La informalidad en el mercado ha permitido que hasta el 80% de los productos compitan sin cumplir regulaciones.
La crisis de la fabricante de electrodomésticos Peabody ha alcanzado un nuevo nivel crítico tras la apertura del concurso preventivo de Goldmund S.A., su sociedad controlante. El Juzgado Comercial N°21 ha validado la situación de cesación de pagos, lo que permite a la empresa iniciar negociaciones con sus acreedores bajo supervisión judicial. Según los registros del Banco Central, Peabody enfrenta deudas bancarias que ascienden a casi $19.600 millones, cifra que no incluye otros compromisos comerciales y fiscales que también deberán ser verificados en el proceso concursal.
La situación financiera de la compañía se ha deteriorado drásticamente desde finales de febrero de 2026, cuando no pudo cumplir con un vencimiento de $290 millones, lo que provocó una ruptura en su cadena de pagos. En las semanas siguientes, el número de cheques rechazados ha aumentado, alcanzando 168 cheques por un total de casi $553 millones. Este indicador es un reflejo claro del colapso económico de la firma, que también enfrenta problemas operativos significativos, incluyendo impagos en alquileres que superan los $628 millones, lo que ha generado tensiones con su locadora y pone en riesgo su principal planta de producción.
El informe presentado por Goldmund ante el tribunal detalla un deterioro que comenzó en el segundo semestre de 2023, en un contexto de restricciones regulatorias y un esquema de importaciones que ha afectado gravemente su rentabilidad. La empresa ha señalado que, para mantener el flujo de importaciones, se vio obligada a vender productos por debajo de su costo, lo que ha erosionado su capital de trabajo. Esto se ha agravado por la acumulación de créditos fiscales que se han vuelto críticos tras la devaluación de diciembre de 2023, lo que ha llevado a un descalce progresivo en sus finanzas.
Además, la compañía ha denunciado la competencia desleal provocada por la apertura de los mercados a importaciones a precios muy por debajo de los costos reales de producción. Goldmund sostiene que la subfacturación de productos importados ha desarmado la ecuación económica de la industria local, con ejemplos de productos cuyo valor real es de 20 dólares, pero que ingresan al país a precios de 8 a 10 dólares. Esta situación ha sido exacerbada por un aumento en la informalidad en el mercado, donde se estima que hasta el 80% de los productos compiten sin cumplir con las normativas fiscales y de calidad.
La transformación del modelo de negocio de Peabody es evidente. En 2025, la empresa aún mantenía un esquema de producción local, vendiendo más de 700.000 unidades, pero en 2026, las ventas han caído drásticamente a solo 83.676 unidades, con más de la mitad de los productos vendidos siendo importados. Esta tendencia ha llevado a una caída en la facturación, que pasó de más de $47.000 millones en 2025 a alrededor de $4.700 millones en 2026. La compañía ha trasladado parte de su producción a Paraguay, donde los costos son entre 30% y 35% más bajos, lo que refleja una estrategia de supervivencia ante un entorno económico adverso.
Con la apertura formal del concurso, se inicia un proceso de verificación de créditos y negociaciones con acreedores. Sin embargo, el caso de Peabody no solo representa una crisis financiera puntual, sino que ilustra un quiebre más amplio en el modelo productivo argentino, donde las empresas enfrentan desafíos significativos para mantenerse competitivas en un mercado cada vez más globalizado y desregulado. Los inversores deben estar atentos a cómo se desarrollará este proceso y qué implicaciones tendrá para el sector de electrodomésticos en Argentina, especialmente en un contexto donde la informalidad y la competencia desleal son cada vez más prevalentes.
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