- SanCor fue declarada en quiebra el 22 de abril de 2026, tras solicitarlo el 16 de abril.
- La cooperativa acumula una deuda total de aproximadamente USD 120 millones, incluyendo $12.788 millones en salarios adeudados.
- El juez ha ordenado la continuidad operativa de SanCor para facilitar la venta de la empresa y maximizar el valor de los activos.
- La marca SanCor conserva un valor de mercado significativo y podría ser vendida como un activo separado.
- La cooperativa ha pasado de procesar leche propia a depender casi exclusivamente de leche de terceros, afectando su capacidad operativa.
- El fallo judicial establece que el pasivo de SanCor crecía a un ritmo de $3.000 millones por mes, lo que refleja la gravedad de su situación financiera.
La cooperativa láctea SanCor ha sido declarada en quiebra por la Justicia de Santa Fe, tras solicitarla el 16 de abril de 2026. Esta decisión se produce después de que la empresa no pudiera presentar un plan viable para reestructurar su deuda, que asciende a aproximadamente USD 120 millones. El juez Marcelo Gelcich, a cargo del caso, determinó que la cooperativa no estaba en condiciones de continuar con el proceso concursal iniciado en febrero de 2025, lo que pone de relieve la gravedad de la situación financiera de la empresa.
SanCor, una de las marcas más emblemáticas de la industria láctea argentina, ha enfrentado una crisis prolongada, acumulando deudas significativas que incluyen más de $12.788 millones en salarios adeudados, $6.349 millones en deudas impositivas y previsionales, y $13.313 millones en deudas comerciales. La sentencia de quiebra, fechada el 22 de abril de 2026, indica que la cooperativa no solo no pudo cumplir con sus obligaciones, sino que también reconoció que no había posibilidades de revertir su insolvencia. Este caso se considera una “quiebra indirecta por frustración anticipada”, lo que implica que la propia empresa ha dado por finalizado el intento de reestructuración.
El fallo judicial establece que, a pesar de la quiebra, la operación de SanCor continuará, permitiendo la venta de la empresa en marcha. Esto es crucial, ya que se busca maximizar el valor de los activos para satisfacer a los acreedores. El juez ha ordenado que se lleve a cabo la enajenación de las unidades productivas y otros activos, lo que podría incluir la marca SanCor, que aún tiene un valor de mercado significativo. La continuidad operativa es un aspecto clave, ya que se pretende evitar la liquidación inmediata de la empresa, lo que podría resultar en una pérdida de valor considerable.
La situación de SanCor refleja un panorama preocupante para la industria láctea en Argentina, que ha estado lidiando con desafíos como la estacionalidad de las ventas y la pérdida de contratos. En 2025, la cooperativa pasó de procesar principalmente leche propia a depender casi exclusivamente de leche de terceros, lo que ha impactado negativamente en su capacidad operativa. Este cambio en el modelo de negocio ha contribuido a la acumulación de deudas y a la incapacidad de cumplir con los compromisos laborales y fiscales.
Para los inversores y actores del mercado, la quiebra de SanCor representa un caso de estudio sobre los riesgos asociados a la reestructuración de deudas en un contexto de crisis económica. La situación de la cooperativa podría tener implicaciones en el mercado de bonos y en la percepción de riesgo de otras empresas del sector. A medida que se avanza en el proceso de venta, será importante monitorear cómo se desarrollan las negociaciones y qué impacto tendrán en la industria láctea en su conjunto. Además, la forma en que se manejan los activos y la marca SanCor en el proceso de liquidación podría establecer un precedente para futuras reestructuraciones en el país.
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