La reciente encuesta de Reuters/Ipsos revela que la aprobación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se mantiene en un 36%, un porcentaje que no ha cambiado desde el mes anterior. Este nivel de aprobación es el más bajo de su mandato, en un contexto marcado por la guerra en Irán y tensiones con el Vaticano. La encuesta, que entrevistó a 4.557 adultos, también muestra que el 62% de los estadounidenses desaprueban su gestión, lo que refleja un creciente descontento en la población.

Desde su asunción en enero de 2025, Trump había alcanzado su mayor tasa de aprobación del 47%, pero la situación actual ha cambiado drásticamente. La guerra con Irán ha elevado los precios de la gasolina, lo que a su vez ha generado presiones inflacionarias en la economía estadounidense. Este aumento en los precios de los combustibles es un factor crítico que afecta la percepción de los ciudadanos sobre la gestión del presidente, especialmente en un país donde la inflación ya es un tema sensible.

La encuesta también revela que el 36% de los encuestados aprueba los ataques militares de Estados Unidos contra Irán, un leve aumento respecto al 35% de una encuesta anterior. Sin embargo, la preocupación por el temperamento y la salud mental de Trump es palpable, ya que solo el 26% de los encuestados lo considera “equilibrado”. Esta percepción se divide notablemente entre los partidos políticos: el 53% de los republicanos lo ven de esta manera, mientras que solo el 7% de los demócratas comparten esta opinión.

Para los inversores, la situación política en Estados Unidos puede tener implicancias significativas. La baja aprobación de Trump podría influir en las decisiones de política económica y fiscal, lo que podría impactar en los mercados financieros. En particular, la presión inflacionaria derivada de la guerra en Irán y el aumento de los precios del petróleo pueden afectar a las acciones de empresas del sector energético y a la estabilidad del dólar. Además, el clima político podría influir en la confianza del consumidor y en el gasto, aspectos clave para la recuperación económica.

A futuro, es crucial monitorear cómo evoluciona la situación en Irán y las respuestas políticas que Trump pueda ofrecer ante la creciente presión interna. La próxima elección presidencial en 2026 también será un evento determinante que podría cambiar el rumbo de la política económica estadounidense. Los inversores deben estar atentos a las encuestas de aprobación y a las reacciones del mercado ante cualquier cambio significativo en la política exterior o en la economía interna de Estados Unidos.