- Tía Maruca cierra su planta en Albardón tras años de dificultades financieras y caída del consumo.
- La marca, que controlaba el 5% del mercado local, ahora dependerá de la producción tercerizada.
- En 2019, Tía Maruca entró en concurso preventivo con una deuda de $300 millones.
- El cierre refleja un cambio en las preferencias del consumidor hacia productos más económicos.
- Argensun Foods, nuevo socio, adquirió el 50% de Tía Maruca pero no logró estabilizar la producción.
- El futuro de la marca dependerá de su capacidad para adaptarse a un modelo de producción a fasón.
La emblemática marca de galletitas Tía Maruca ha cerrado su planta en Albardón, San Juan, tras varios años de dificultades financieras y una caída notable en el consumo. Esta decisión marca un cambio significativo en la estrategia de la empresa, que ahora dependerá de la producción tercerizada para mantener su presencia en el mercado. La planta, que había sido la mayor apuesta industrial de Tía Maruca desde su adquisición en 2017, ya no está vinculada a la marca, lo que plantea interrogantes sobre su futuro y el de sus productos en las góndolas.
La historia de Tía Maruca se remonta a 1998, cuando Alejandro Ripani fundó la empresa, aprovechando la experiencia familiar en la industria de galletitas. En su mejor momento, la compañía controlaba aproximadamente el 5% del mercado local, compitiendo con gigantes como Bagley y Mondelez. Sin embargo, la situación comenzó a deteriorarse en 2019, cuando la empresa entró en concurso preventivo con una deuda de $300 millones. A pesar de la llegada de un nuevo socio, Argensun Foods, que adquirió el 50% de las acciones y prometió una reestructuración, la planta nunca logró recuperar su capacidad operativa plena.
El cierre de la planta de Albardón no es un caso aislado. En 2025, la empresa ya había comenzado a mostrar señales de tensión, con interrupciones temporarias en la producción y reclamos gremiales por salarios atrasados. La decisión de cerrar la planta se produce en un contexto de caída de ventas, donde los productos de mayor precio han visto una disminución en la demanda, mientras que los de menor costo han mantenido un mejor desempeño. Esto refleja un cambio en las preferencias del consumidor, que busca opciones más económicas en un entorno de inflación creciente.
Para los inversores y actores del mercado de galletitas, el cierre de Tía Maruca podría tener implicancias significativas. La marca, que había sido un competidor relevante en el sector, ahora deberá adaptarse a un modelo de producción a fasón, lo que podría afectar su capacidad de innovación y respuesta a las tendencias del mercado. Además, la concentración de la producción en manos de terceros podría impactar la calidad y la percepción de la marca entre los consumidores, lo que es crucial en un sector donde la lealtad del cliente es fundamental.
De cara al futuro, será importante monitorear cómo Argensun Foods maneja la transición hacia la producción tercerizada y si logra mantener la cuota de mercado de Tía Maruca. La empresa deberá adaptarse rápidamente a las demandas cambiantes de los consumidores y gestionar su red de distribución para asegurar que sus productos sigan siendo competitivos. A medida que el mercado de galletitas se ajusta a estos cambios, los inversores deben estar atentos a las tendencias de consumo y a la respuesta de la marca en este nuevo contexto operativo.
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