Los activos argentinos han tenido un desempeño positivo recientemente, con el riesgo país acercándose a los 550 puntos básicos. Esta tendencia se ha visto impulsada por la reciente acumulación de reservas por parte del Banco Central, aunque aún no es suficiente para cubrir los pagos de deuda. Además, el sector hidrocarburífero muestra un potencial significativo, lo que sugiere un cambio favorable en el panorama económico en comparación con meses anteriores.

Alejandro Fagan, Estratega en Balanz, se muestra optimista respecto a la compresión del riesgo país, que podría alinearse con los niveles de países con calificación B a medida que el Banco Central continúe acumulando reservas. En las últimas semanas, las compras de reservas se han intensificado, gracias a la cosecha y a las emisiones de deuda del sector privado. Fagan también menciona que el financiamiento que el gobierno logre obtener, tanto de fuentes bilaterales como del mercado, debería respaldar esta acumulación de reservas a lo largo del año.

Desde la perspectiva de inversión, Fagan sugiere que los inversores moderados consideren incorporar bonos en dólares, específicamente el bono de Santa Fe a 2034 (SFD34) y el bono del Tesoro Nacional (AL30). El bono de Santa Fe, según Fagan, ofrece una buena combinación de carry y potencial de upside, dado el contexto de compresión del riesgo país. Por su parte, el bono AL30 rinde aproximadamente 120 puntos básicos por encima de sus pares de ley extranjera, lo que lo convierte en una opción atractiva para los inversores.

Pedro Siaba Serrate, de PPI, también identifica dos dinámicas que podrían favorecer la deuda argentina en el corto plazo. La primera es la posibilidad de un cese al fuego en Medio Oriente, lo que podría mejorar el apetito por créditos de riesgo, incluyendo a Argentina. La segunda es la expectativa de que los precios de las materias primas se mantendrán elevados, lo que beneficiaría la balanza comercial del país, especialmente durante la cosecha gruesa que se extiende hasta julio, cuando se liquida aproximadamente el 50% de las exportaciones agrícolas.

El Comité de Inversiones de Criteria resalta que se está consolidando un escenario de estabilización financiera a corto plazo, con apreciación cambiaria y una fuerte intervención del Banco Central en el mercado de cambios. En este contexto, se recomienda priorizar la curva de bonos de ley local AL30, complementada con AE38. En cuanto a acciones, el sector energético sigue siendo atractivo, con empresas como YPF y Pampa Energía beneficiándose del aumento en los precios del petróleo y las perspectivas de desarrollo en Vaca Muerta. Sin embargo, se debe tener en cuenta la volatilidad del mercado accionario, lo que hace que en carteras moderadas no se prioricen las acciones en este momento.

A largo plazo, los fundamentos del sector energético son sólidos, con proyecciones de crecimiento en la producción de Vaca Muerta y un nivel de inversión prometedor. Sin embargo, en el corto plazo, las empresas del sector seguirán siendo sensibles a la evolución del precio del crudo. La recuperación del sector financiero también podría ser una oportunidad, aunque se recomienda esperar los resultados del primer trimestre antes de tomar decisiones en carteras moderadas. En resumen, la situación actual presenta oportunidades para los inversores que buscan diversificar sus carteras con bonos en dólares y acciones del sector energético, mientras que se debe tener cautela con las inversiones en pesos.