La cooperativa láctea SanCor ha solicitado su propia quiebra tras más de un año intentando salir de la crisis a través de un concurso preventivo. La empresa, que enfrenta una deuda de aproximadamente US$120 millones, ha reconocido que no puede sostener su funcionamiento ni ofrecer una salida viable a sus acreedores. En su presentación ante la Justicia, SanCor expone al menos siete factores que han contribuido a su deterioro financiero, lo que ha llevado a la conclusión de que el proceso concursal ha dejado de ser una opción viable.

Uno de los principales argumentos de SanCor es que el concurso preventivo, iniciado en febrero de 2025, no logró cumplir su objetivo inicial de ordenar la crisis y permitir la continuidad de la firma. A medida que avanzaba el proceso, la expectativa de una solución se fue desvaneciendo. La cooperativa señaló que, aunque el concurso era visto como una herramienta adecuada, la realidad ha demostrado que no ha sido efectiva para superar la crisis económica y financiera que enfrenta.

Además, SanCor intentó implementar alternativas para sostener su actividad industrial y generar ingresos, incluyendo acuerdos con terceros para utilizar su capacidad instalada. Sin embargo, estas iniciativas no lograron revertir las limitaciones estructurales que afectan a la cooperativa. La falta de financiamiento post-concursal ha sido un obstáculo significativo, exacerbando la falta de liquidez y limitando la capacidad de la empresa para operar de manera sustentable.

La situación se ha visto agravada por la incapacidad de SanCor para ajustar su estructura interna a las exigencias del nuevo contexto económico. La empresa no pudo reducir costos al ritmo necesario, lo que ha ampliado los desequilibrios financieros. Este deterioro también ha impactado en su relación con proveedores, generando tensiones en la dinámica productiva y dificultando la continuidad de las relaciones comerciales.

Finalmente, la acumulación de nuevas deudas durante el proceso concursal ha profundizado la crisis. SanCor ha reconocido que no ha podido cumplir con las obligaciones generadas después de la apertura del concurso, lo que ha llevado a una situación crítica. Con más de 20 pedidos de quiebra en curso, la cooperativa sostiene que es materialmente imposible estructurar una propuesta de acuerdo que sea viable y cumplible. En este contexto, la quiebra se presenta como la única alternativa para ordenar su pasivo y dar un marco legal a su desenlace.

La situación de SanCor es un reflejo de los desafíos que enfrenta el sector lácteo en Argentina, donde las cooperativas luchan por mantenerse a flote en un entorno económico complicado. La quiebra de SanCor podría tener repercusiones significativas en la industria, afectando a productores, proveedores y trabajadores. A futuro, será importante monitorear cómo se desarrollan los procesos judiciales y si existen oportunidades para la reestructuración del sector lácteo en el país.