La empresa austriaca Komet ha decidido establecer el mayor centro de innovación en irrigación del mundo en Brasil, con una inversión de R$ 2 millones. Esta decisión se enmarca en un contexto donde el agronegocio brasileño enfrenta desafíos significativos debido a las variaciones climáticas y la necesidad de optimizar el uso de recursos hídricos. Gustavo Hossri, director global de innovación de Komet, enfatiza que la irrigación de precisión se ha convertido en un 'seguro' para los productores, permitiendo una mayor previsibilidad y eficiencia en la producción agrícola.

El agronegocio en Brasil, que ya cuenta con aproximadamente 40 mil pivôs centrales, se encuentra en una fase de transformación. Aunque la infraestructura de riego está presente, solo una pequeña parte de estos sistemas utiliza tecnologías avanzadas. Komet ve en esta brecha una oportunidad significativa, ya que el potencial de expansión en el área de riego puede crecer de 2,4 millones a más de 30 millones de hectáreas. Este crecimiento no solo beneficiaría a los productores, sino que también podría tener un impacto positivo en la seguridad alimentaria global, dado el papel importante que juega Brasil en este ámbito.

La irrigación de precisión no solo se trata de asegurar el agua durante períodos de sequía, sino que se ha convertido en una estrategia clave para aumentar la productividad sin necesidad de expandir las áreas cultivadas. En un contexto donde las restricciones ambientales son cada vez más comunes y la presión por la sostenibilidad aumenta, esta tecnología se presenta como una solución viable. Hossri destaca que la eficiencia hídrica se traduce en una reducción de costos y un aumento en la productividad, lo que es crucial para la rentabilidad del sector agrícola.

Komet ya ha logrado ahorrar aproximadamente 250 mil millones de litros de agua al año en Brasil, y este número supera los 700 mil millones a nivel mundial. Además, la modernización de los sistemas de riego puede reducir el consumo energético en un 15%, con algunos casos que alcanzan hasta un 30%. Esto es especialmente relevante en un país donde la gestión eficiente de recursos es esencial para el desarrollo sostenible del agro. La tecnología de Komet, que incluye aspersores avanzados, busca optimizar la distribución del agua, minimizando las pérdidas por evaporación y deriva.

El nuevo centro de innovación en Brasil no solo funcionará como un laboratorio, sino que también se convertirá en un hub de innovación abierto. Productores, distribuidores y otros actores del ecosistema agroindustrial podrán interactuar con las tecnologías en desarrollo y acceder a datos que antes no estaban disponibles. Esta iniciativa refleja la madurez del productor brasileño, que ha demostrado ser ágil en la adopción de nuevas prácticas. A medida que Komet avanza en su estrategia para duplicar su facturación global en los próximos cinco años, el papel de Brasil como líder en innovación agrícola se vuelve cada vez más evidente.