El crecimiento del partido Vox en España ha alcanzado cifras significativas entre los jóvenes de 18 a 24 años, con una intención de voto del 30,3%, lo que lo posiciona como la opción preferida en este grupo etario. Este dato se extrae del Barómetro de abril de El País y la SER, donde se observa que el apoyo a Vox es el doble que el que recibe el Partido Popular (PP), que se sitúa en un 15,2%. Este fenómeno se da en un contexto donde la media de apoyo a Vox entre todos los votantes es del 19%, lo que indica una clara tendencia hacia la ultraderecha entre los más jóvenes.

La desinformación y las fake news juegan un papel crucial en este fenómeno. Las redes sociales se han convertido en la principal fuente de información para los jóvenes, superando a los medios tradicionales. En 2015, solo el 21% de los jóvenes recurría a las redes sociales para informarse, mientras que en 2025, este porcentaje ha aumentado al 39%. Este cambio en el consumo de información ha llevado a una disminución del interés por los medios de comunicación tradicionales, que ahora captan solo el 53% de la atención de los jóvenes, una caída notable desde el 64% en 2015.

El impacto de las redes sociales en la opinión pública es alarmante, ya que los jóvenes están expuestos a un ecosistema donde la desinformación prospera. Esto se traduce en una mayor tolerancia hacia posiciones extremas y totalitarias. Por ejemplo, un 32% de los jóvenes de 18 a 24 años considera que hay temas en los que los medios no deberían ser neutrales, en comparación con solo el 27% de los mayores de 55 años que comparten esta opinión. Esta diferencia generacional puede tener implicaciones significativas en la calidad democrática del país.

La situación en España refleja un fenómeno más amplio que se observa en otras partes del mundo, donde los partidos políticos que utilizan las redes sociales como herramienta principal de comunicación han logrado captar la atención de los votantes. Vox y Podemos son ejemplos de partidos que han sabido aprovechar este entorno digital para consolidar su presencia política. Sin embargo, el reciente resultado de las elecciones en Hungría, donde un 73% de los jóvenes votó por un candidato que se opone a la influencia de Rusia y Estados Unidos, sugiere que no todos los jóvenes están siendo influenciados de la misma manera por las redes sociales.

A futuro, es importante monitorear cómo estas tendencias en el consumo de información y la política pueden afectar la dinámica electoral en España y en otros países. La creciente polarización y el auge de la ultraderecha podrían tener repercusiones en la estabilidad política y social. Además, el impacto de las redes sociales en la opinión pública seguirá siendo un tema relevante en las próximas elecciones, tanto en España como en otros países de Europa y América Latina, donde fenómenos similares están en juego.