El estado de Mato Grosso, principal productor de etanol de maíz en Brasil, ha lanzado un plan para aumentar la producción de biomasa industrial, ante la creciente demanda de este recurso. La secretaria de Medio Ambiente del estado, Mauren Lazzaretti, afirmó que el uso de madera proveniente de la supresión vegetal no será suficiente para abastecer las calderas de las usinas de etanol. Este anuncio se realizó en el marco de una audiencia pública donde se discutió el uso de vegetación nativa en los Planes de Suprimento Sustentable (PSS), tras un inquérito del Ministerio Público sobre posibles ilegalidades en el consumo de madera nativa por parte de las industrias.

El crecimiento de la producción de etanol de maíz en Brasil ha sido notable en los últimos años, lo que ha llevado a un aumento en la demanda de biomasa. La secretaria Lazzaretti mencionó que, aunque actualmente el estado cuenta con un 60% de su territorio intacto, la capacidad de generar biomasa a partir de la supresión de vegetación es limitada. En este sentido, el nuevo plan busca aumentar las áreas de bosques plantados de 200 mil hectáreas a 700 mil hectáreas para 2040, lo que podría garantizar un suministro más sostenible y suficiente para las industrias.

La discusión sobre el uso de madera nativa ha generado controversia, ya que el Código Florestal brasileño permite a los productores agrícolas desforestar parte de sus propiedades. Sin embargo, la secretaria enfatizó que, desde una perspectiva estratégica, no es viable continuar utilizando madera de origen nativo vinculada a la supresión de vegetación. El plan de estímulo a la producción de biomasa se enmarca dentro de un contexto más amplio de descarbonización, con el objetivo de eliminar la supresión de vegetación para 2035.

Para los inversores, este desarrollo es significativo, ya que el sector del etanol en Brasil está en expansión y la demanda de biomasa está aumentando. La implementación exitosa de este plan podría atraer inversiones en el sector forestal y de biocombustibles, así como mejorar la sostenibilidad de la producción de etanol. Además, el crecimiento de las áreas de bosques plantados podría generar nuevas oportunidades de negocio en el manejo forestal sostenible.

A futuro, será crucial monitorear la evolución de este plan y su implementación. La secretaria Lazzaretti indicó que el estado está en una fase de transición hacia un modelo más sostenible, lo que podría influir en la regulación y en las prácticas de producción de etanol en Brasil. Las fechas clave a seguir incluyen la evaluación de los primeros resultados del plan a partir de 2025 y el avance hacia el objetivo de 2040, que podría redefinir el panorama del sector energético en la región.